jueves, 27 de noviembre de 2025

Drácula, ahora

 

Mucho juego han dado para la Historia, la leyenda y la literatura el espeluznante personaje de Vlad, el Empalador y sus derivas al conde Drácula, vampirísimo superior, preclaro emblema de los de su género y elemento con el que pocos criminales y/o señores de la guerra osarían competir.

No digamos ya para el cine que, atraído por su innegable fascinación, ha perpetrado durante décadas variopintas versiones y visiones de las facetas de su tan tenebroso como luminoso poliedro. Y aunque algunos nostálgicos preferentes permanezcan anclados en según cual de ellas, la más reciente -ahora en cartelera- no desmerece, y resuelve con brillantez y no pocos aciertos esa renovada papeleta, hasta el punto de darnos a este romántico, apasionado y educadísimo espíritu errante que a través de los siglos en enemistad y rebeldía contra Dios por la muerte de su princesa amadísima (a la cual transitoriamente recobra, se diría que reencarnada), en un rapto de caballerosidad final lo sacrifica todo, y va y la salva de condenación y vagabundeo interminables.

“Film” de acabado lujoso y espectacular, más que correcto de actores, realización y demás etcéteras, Christophe Waltz a bordo y buen entretenimiento de ayer miércoles en sesión de tarde.            

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