Hasta ribetes
de increíble tiene haber llegado a este 31XII2025. O sea, sobrevivir (con
variables índices de éxito) hasta coronar el primer cuarto de este siglo XXI
que tan lejano y tan fantástico pudo parecer.
La “tele”,
esa infatigable invasora, cada fin de año más trivial y más alienante, abusa de
los resúmenes y de la hipocresía galopante que tiñe las “fechas entrañables”
con buenos propósitos de boquilla y ya conocidas zarandajas. Alternativamente,
vamos a procurar que, en lo posible, este privado comité conyugal soslaye esos “tics”
globalizadores y salvaguarde los arpegios de independencia (relativa, lo sé)
que todavía queden sonando en nuestro pentagrama.
Feliz año 2026
ResponderEliminarEstoy de acuerdo contigo, como en casa nada. Un abrazo
ResponderEliminarFeliz año Don Rodrigo!!
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