viernes, 19 de enero de 2018

La horma de ese zapato

Sólo que con un sesgo de cachondeo, de "guasa" propia de los carnavales gaditanos, os ha salido el remedo casi inevitable del colosal disparate que os aqueja.
Ahora, con el alto contraste de TABARNIA, que ni siquiera amplía sino que refleja todo el ridículo y el absurdo que tanta obstinada intoxicación ha sembrado, envolviendo con una bandera postiza y sobrevenida lo que no son más que maniobras para distraer al rebaño de expolios como el que en el Palau y en las demás triquiñuelas se vienen ejecutando; ahora, ya digo, lo que será más distintivo de esa cansina revuelta vuestra va a ser la antipatía avinagrada de unas ínfulas mentirosas y paletas, la terca manía de un fingido complejo de superioridad mal camuflado con la palabra diferencia, que los "analistas finos" de las tertulias inanes últimamente han dado en llamar supremacismo. (Eso, por si no teníamos bastante.)
Es la exageración en el desvarío y el fantástico salirse de madre de la realidad, lo que acaso os hacen tan irrenunciablemente españoles: sin remedio, chatines. (Porque ¿se dice así en el valioso BABLE que se avecina?)

jueves, 18 de enero de 2018

"Tres anuncios en las afueras"

es, directamente, una muestra de cómo hay que hacer buen cine, entretenimiento inteligente, análisis del carácter de unos personajes cuya veracidad no encontramos con frecuencia en la cartelera.
La tesonera mezcla de venganza y justicia de la madre; la honda sencillez de las cartas de despedida del jefe de policía, resuelto a enfrentar con valentía su destino; la torpeza racista de otros; el espesamiento de comprensión pero hipocresía del pueblo; la tensión de las disputas familiares, los complejos de culpa, etc. cuajan este film de convicción y de realismo, de verosímiles conflictos personales que al final optan por una moderada y algo fatalista decencia en la marea de lo que más o menos somos todos.
Un inesperado detalle: del fondo del olvido, medio siglo (se dice pronto) puede hacer de la última vez que escuché la canción "Walk away Renée"; un fragmento de ella que "Tres anuncios..." incluye, ignoro por decisión y antojo de quién, me asaltó con un pellizco de soterrada e imprevista nostalgia. La música, con sus magias inexplicables y misteriosas, nos remueve con frecuencia los más remotos sedimentos que la memoria y la sensibilidad van depositando en sus arqueologías.
Contemporánea, y algo remolcada, víctima de Internete, acato las más facilonas inercias y consulto el pozo sin fondo, la sima vertiginosa de los datos incesantes: eran Left Banke, año 1966. Acaso me gustó entonces, y ahora, porque algo sonaba aquello a cadencia de los Byrds, favoritos míos a través de las historias.
(También en la, para esto, cochambrosa "red", la traducción de la letra no parece al castellano sino a algún dialecto rudimentario propio de bárbaros y de caníbales.) 

miércoles, 17 de enero de 2018

Martillo, yunque, lenticular y estribo

Que las facultades se van desvaneciendo (con el tiempo, con el uso) no parece realidad discutible.
Y así, nos llega la noticia perturbadora aunque no imprevisible de que Eric Clapton, guitarrista de pro y notable autor de canciones que sabiamente ha ido componiendo a su medida, se está quedando sordo. Mucho ha llovido desde los años en que sus más fervorosos idólatras estampaban por las paredes una afirmación tan categórica como sacrílega que con amplia hipérbole lo nombraba Dios. Y ahora no sabemos qué habrán de reflejar esos "grafiteros", si es que alguno queda que todavía no ha sido llamado a rendir cuentas de su alma.
Eric, no estás solo en el asunto. De mí puedo decir que tiempo ha que recorro con cierto desaliento los pasajes en sombra de ese laberinto. Y con todo, excusas aparte, no debemos soslayar que hay voces veladas, como la de la Grisso, y dicciones atropelladas, al lado de incompetentes técnicos de sonido que o no colocan sus artilugios debidamente o que, de manera sangrante, ignoran las casi infinitas posibilidades de la ecualización. Y que este fatal desconocimiento sea imperdonable y moneda corriente en los "platós" de televisión, en la radio y, para más inri, en bastantes padecidos estudios de grabación (cuando los frecuentábamos), no disculpa a ninguno de esos torpes responsables.
Luego están los "chifles", las voces de estridente pito de tantas, sobre todo, y tantos reporteros, corresponsales y demás fauna.
Mas hay un detalle magnífico, asombroso, digno de examen y glosa: a poco que Vuesas Mercedes se fijen, no existe político que antes y durante sus lamentables y pomposas arengas de mediocres seudo-oradores, no corrija con firme mano la posición en la que encuentra ese par de mínimos micrófonos de diseño, previamente instalados en el atril. Porque ¡ellos sí que saben!
De eso y de todo lo demás. 

martes, 16 de enero de 2018

Cuerda creciente

Conscientes de la contundencia de su aspecto, que no es la más inofensiva de sus "armas de mujer", los responsables (directores, productores) le van encargando papeles de enérgica y arrasadora sabihonda capaz de fulminar a cualquiera que se le ponga a tiro, con sus implacables designios y maniobras.
De ese modo, la Chastain, doña Jessica, se abre paso en el cine contemporáneo y mayormente norteamericano, bordando sus personajes con un primor de acero inoxidable y de un frío polar que no podrían combatir ni las prendas de fibra más eficaces de "DECATLÓS", y dejando un halo de brillante peligro alrededor suyo de ella.
En "El juego de Molly" (que nuestros más bobalicones cosmopolitas no renunciarán a traducir como "Mollys' game"), insiste en ese diapasón pulverizando con engañoso, satinado y resuelto método cuanto obstáculo se le cruza, aunque la salvan puntualmente de su soberbia un estricto y asombroso sentido ético y la escena en que Kevin Costner, a la sazón su padre exigentísimo en el film, tiene con ella una sesión de recíprocas clarificaciones y urgente revisión psicoanalítica o así.
Con la dispuesta suficiencia con la que gestiona y se repone de las más sañudas palizas de la mafia de turno, y el desfile suntuoso del vestuario, la organización de alto nivel de las timbas, selecto bar incluido, no dudamos de que a la Molly/Chastain le queda cuerda creciente y dará mucho de sí.

lunes, 15 de enero de 2018

No nos privamos de "ná"

Vamos llegando al punto.
Que ya lo sostenía San Francisco de Asís, amparando fraternalmente a sus dilectos animalitos.
Conque, queridos amigos del marisco, ojo con seleccionar una langosta que flota inocente y parcialmente desprevenida en el acuario y echarla tal cual a la olla hirviente. Porque ya nos estamos planteando una anestesia preceptiva y previa para eliminar, o al menos disminuir el sufrimiento, tal como parece ser que se organiza el protocolo que precede a la silla eléctrica o a la inyección letal y aunque no se haya diseñado todavía algo así para los fusilamientos sumarísimos ni otros procederes de trámite rápido.
En algún rincón de este "blog" ya hace tiempo que nos preguntábamos, con cierta cautela, el alcance de estas delicadas bulas: ¿la piedad incluiría a cada ser vivo? ¿Consideraremos seres vivos, o sea "respetables" y sujetos de derecho, a los virus que nos aportan con indiscriminada gentileza las epidemias de alto rango y nunca solicitadas?
Una lástima que el santo no esté para iluminarnos y dirimir estos procelosos titubeos.
A veces vamos sacando algunas cosas de quicio, desbordando con flujos de histeria y animadversión según qué cauces que por otra parte pueden tener más que sobradas motivaciones. Y es posible que las beligerancias activas del feminismo de Femen, etc. jamás perdonarán el matiz de ponderación que la Deneuve, siempre bella y elegante en su madurez, ha emitido a propósito de otro lío de vistosa actualidad, que anda levantando grandes y seguramente opinables oleajes.

domingo, 14 de enero de 2018

Tragicómicos traficantes de las palabras, los compinches del fugado Carlos trajinan con la ideología y hacen suya la frase memorable de Groucho sobre los principios

Tan parcos y cicateros,
con tan flojos compromisos
habéis pedido permiso
("convertidos" de improviso
en aparentes sumisos
para no ser prisioneros)
que no ha colado la cosa
y de momento los jueces
desestiman vuestras preces,
desconfiando sensatos
de que por liebre déis gato
entre sonrisas y rosas
más bien ladinas la unas,
de índole inoportuna,
y las otras, tortuosas.

Porque entienden que no cabe,
viendo el rumbo ya emprendido
a los mandos de esa nave,
que os crean la palabra
(tan sólo coyuntural,
de conveniencia cobarde, 
meramente gestual
y emitida más bien tarde)
de que renunciáis a estar
y a actuar
talmente como una cabra.

A pulso habréis de ganaros
(después de ser pregoneros 
de motines evidentes)
que la opinión de la gente
ya no os tenga por cuatreros;
y que no es una patraña
que ahora vais a moderaros
y a dejar en paz a España,
que buena falta nos hace,
kamikazes.

sábado, 13 de enero de 2018

Y IV "Las fiestas"

Con una sobredosis de paciencia y una más que cierta bronquitis, el año 17 ha modulado al 18, envueltos en el frondoso griterío de las festividades y en la repetición empachosa de las campanadas y de las uvas, modelito va y transparencia viene.
Chocolate y roscón por San Ginés, Madrid abarrotado de multidudes y con temperaturas de cuidado, también ha habido el desgranado relato truculento con el que sin mucha necesidad se nos iban transmitiendo los morbosos detalles de los sucesos sangrientos que parecen aumentar en número y sinsentido.
Todo "entrañable" y revuelto, para dar la medida de nuestro caduco consumismo, de nuestras endebles y egoístas escapadas. Fueron "las fiestas", que a más de los que lo admiten van dando ganas de echarse a dormir hasta que pasen.
La traca final, el colofón consistió en un largo y profundo atasco nevado en la autopista, coincidiendo con esa afición por los desplazamientos masivos que con tan pizpireta alegría nos vamos proporcionando de forma inexorable entre veraneos, semanas santas, puentes, etc. Tocaban ahora los de la Blanca y Feliz Navidad.
Ruedo pintoresco, ibérico y centrífugo, tensado de desavenencias, queridos supervivientes, henos de Pravia, suculentos "lujos a nuestro alcance", algún kilito de más, era de esperar. Y claro que el restablecimiento de las rutinas saludables, asumámoslo, no es algo que convenga menospreciar.
-- Desde luego que no.

viernes, 12 de enero de 2018

III De la visibilidad y otros "divertidos" arroyuelos

Con la típica afición a dar la nota o a hacerse notar. Ahora la corrección política, siempre hipócrita, histérica e histriónica y más falsa que los duros a peseta, lo llama "conveniencia de que todos los colectivos tengan VISIBILIDAD".
Con eso, decimos, se han insertado en según qué cabalgatas de los Reyes Magos, desvaríos incapaces de disimular la intención provocadora y el río revuelto. En vista de ello, esperamos con ilusión ansiosa, anhelante, acezante incluso, la incorporación de otros colectivos, a saber, okupas, violadores en serie o en serio, drogadictos, trileros diplomados, etc. con derecho a sus respectivas VISIBILIDADES, y el advenimiento de una alternativa JESUCRISTA que colmará de perversa y satírica felicidad a sus ocurrentes y progresistas inventores.

jueves, 11 de enero de 2018

II "Los héroes del folclore"

Transidos de una gloria victimaria, de mínimos "heroísmos" y martirologios, salís como de un friso teatral a proclamar -- la mirada en el horizonte, el desafío, en el gesto -- vuestro rechazo frontal de la Justicia española y los tribunales que la imparten. Pataleta y rabieta; mohínes pueriles de enfrentamiento que un puñado de acérrimos pancarteros festejan y aplauden, para convenceros del "papel histórico" que en los anales venideros os concederá la posteridad. Ya, ya.
Otro día, diferentes trogloditas se negarán a reconocer el cometido regulador de los semáforos y todo el entramado de las señales de la DGT. Total, ya puestos...
Pero perded cuidado: los tribunales españoles y los semáforos sí os van a reconocer y, si no se tuercen del todo las cosas, os irán pasando la facturita que os corresponde como eximios majaderos, porque no es plan que, sin ser ni de lejos más guapos, listos y altos, se os permita eso tan folclórico y taurino de ponerse el mundo por montera.

miércoles, 10 de enero de 2018

Curiosas reseñas pendientes: I ¿A que te lo esperabas?

Tramposo de marca, pero no completamente lerdo, en algún momento de los delirios debiste considerar que con el ejemplo de tus ilegalidades y trapacerías se iba a abrir una compuerta para la repetición de los despropósitos.
Y ahí la tienes: la ocurrencia de TABARNIA puede que sea una muestra más de surrealismo daliniano, un derivado vistoso de la tramontana y otros vientos célebres por sus trastornos; pero lo raro habría sido que, metidos en el toreo bufo y la ebullición, no surgiera algo así, como una nueva sorpresa, no exenta de humor, y reflejo indirecto de tu obstinada afición por los disparates y de su promoción insistente.
Claro que confiabas en tu maquinaria de propaganda y corrupción que con prepotencia va acallando a los disidentes. Pero cuando ya se agitaron tanto las aguas, cualquier cosa es posible: desde tu apresurada, rocambolesca y "valerosa" fuga como ex-presidente de la región catalana hasta que cunda, en sucesivos peldaños, tu estilo de criada respondona.

martes, 9 de enero de 2018

Vocabularios y ritos

No era el propósito ni la intención
demorar tanto los nuevos renglones;
pero el Destino a veces es burlón
y entona por su cuenta sus canciones,
jugando a ser voluble zascandil
o veleta que sin sentido gira
y muestra inconsecuente su perfil,
las verdades revueltas con mentiras.

En fin, espero que será posible
retornar al crisol del alquimista,
al tablero sesgado e invisible,
al prisma ensimismado e impasible
de un pulso de ajedrez entre duelistas.
A las palabras otra vez volvemos,
a los arduos ensayos manuscritos,
a la vela y los remos
de los vocabularios y los ritos.

El Hipocampo sale de una bruma
de extravagantes burbujas y espumas.
Hola. 

jueves, 21 de diciembre de 2017

Las "sutilezas" de Silvia Sendra

De condición torcida y contrahecha
son las indicaciones que propones
-- Alí Babá y los 40 ladrones --
para recomponer con felonía
las cuentas de este día
si no os favorece el resultado.
Y, como estamos tan acostumbrados
a vuestra golfería y mezquindad,
ya no extraña que tanta falsedad
comporte tintes tan sucios, de mafia,
rapacidad tan torpe, terca y zafia.
Y un ancho del embudo
tan indigno, soez y tartamudo,
que equipara a las urnas transparentes
unas cajas opacas
con escudo de atraco y de "matraca"
y un cantar demagogo e insolvente.

-- ¿Te quedan adjetivos?
-- Siempre los hay para estos "tíos vivos".   

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Dichos y hechos

Al entrar en el vestíbulo que tan bien conocía desde aquellos episodios de amargo recuerdo que algún año atrás habían puesto a prueba su salud, lo sorprendió la desusada cantidad de personas que, con gesto y aspecto de pacientes, esperaban su turno para las diversas consultas.
Pasó por recepción, donde lo reconocían y/o recordaban y cuando tomaron nota de su asistencia y le indicaron que sería llamado en breve, se entretuvo por los pasillos, al tiempo que le vino a la mente una referencia que lo hizo sentir su propia sonrisa, asomando espontánea y discreta por entre el mostacho y la barba. Pensó: en esencia, estoy de acuerdo con Sheldon Cooper. Las clínicas, los hospitales, fuera de ser deprimentes, ofrecen los más depurados índices de contagio posible de cualquier clase de enfermedades que uno "no trae de casa".
Entre los escrúpulos y la aprensión, entre la hipocondria y la paranoia, las conclusiones y los planteamientos del extremo y cauteloso personaje de "La teoría del Big-Bang" son con rigor, en estricto sentido, bastante indiscutibles y convenientes de asumir entre quienes discrepamos DE* ese dicho popular que con temeridad sostiene que lo que no mata, engorda.

*Atenta, Colau: no se discrepa CON, se discrepa DE. Puede ser que (como estuviste actuando de rebelde antisistema, de okupa o de la rabieta iconoclasta que fuera, antes de que asombrosamente llegases al cargo actual) te hayas perdido unas docenitas de matices de la cosa. Pero lo mismo no se te da bien corregir los desvaríos. Total, es sólo Gramática Española, ¿no?    

martes, 19 de diciembre de 2017

En respuesta

Acaso me dirás
que este grano de arena que aquí aporto
es insignificante y una pena
la escasa resonancia de su exhorto.
Pero me niego a hacer oídos sordos
mientras que se repite esa indecencia;
y si prosigo de este barco a bordo
es porque no me gusta que, a mis años,
tenga que dar por buenos los "apaños"
y que perder por incomparecencia.

De natural tranquilo,
de preferente y sosegado estilo,
en su acuario fluctúa el Hipocampo;
y aunque sabe, porque el Tiempo le enseña,
que la muy trabajada cerrazón
es más dura que piedra berroqueña,
no le da el corazón
para dejarle libre todo el campo.

Dilecto pianista, ¿es el descanso
la tocata y la fuga de los mansos?
Ojalá se presente la ocasión
(mediando algún viaje
de éste que versifica)
de compartir a guisa de homenaje
un suculento arroz en "La Pepica".

lunes, 18 de diciembre de 2017

El derecho, ¿a qué?

Razonar con vosotros, intentar que lo hagáis, es lo mismo que hablar con una pared.
Predicar en el desierto.
Toda la construcción de esa pirámide de mentiras en que consiste vuestro "relato" (valiente murga), la engañosa panorámica que fabrica -- que ya he oído que os comparan con Matrix --, se funda en una previa y delirante falacia: la pretensión de que existe un derecho a decidir que incluye esa arbitrariedad gigantesca, esa burda trampa de que no decidimos todos sino sólo aquéllos que os convienen.
Esa hojarasca que va a ser que no, que no cuela, troncos.

-- Agotador, ¿no?
-- Y aburridísimo. Por cierto, ¿pudiste con el debate de anoche?
-- Sólo la primera ronda: ¡los siete magníficos, ya te digo!
-- Inercia de autómatas; cansancio; desgaste; mediocridad. Incluída la "tele" esa, a pesar de su empeño en inflar la propia importancia y las expectativas del show soporífero.
-- Un tostón, "oyes".  

sábado, 16 de diciembre de 2017

De aluminio, con asa de baquelita

Es tanta mi impericia en la cocina
y el repertorio es tan rudimentario,
cuando ensayo las mínimas recetas
que componen mi arreglo alimentario,
que puede que no exista en el Planeta
un caso así de tal indisciplina
acrisolado en largos calendarios.

Me encuentro al desengaño resignado 
descartando nuevos aprendizajes;
asignaturas de un apostolado
inaccesible ya en este viaje.

(Aunque tengo un secreto
que cultivo con honda convicción:
para las sobremesas ante el mar
de ocasional color azul turquesa
recupero el café, la certidumbre
de la máquina antigua y de respeto.
Y mientras que me arrimo a esa costumbre,
un tanto misterioso ante los posos,
parezco un alquimista francmasón.)

viernes, 15 de diciembre de 2017

Nuestra Terpsícore

Claro que no debemos compararte
con Astaire, Nureyev ni con el Gades;
tampoco con Travolta equipararte:
ni tu voluble vuelo, caro Iceta,
alcanzará jamás tan altas metas
ni el virtuoso don de esos cofrades.

Así que te nos quedas solamente
en caganer chistoso y navideño
que en la tribuna confirma risueño
su personal "gracieta" reincidente.
Y proseguir camino tan glorioso,
fosforescente en tu frivolidad,
si quieres que te diga la verdad,
quizá te lleve sólo a hacer el oso;
un panda, si me apuras,
que en los tuyos despertará ternura,
y los otros, juzgándote más recio,
sin ambages te tildarán de necio
o de un incongruente caradura
que, so pretexto de construir "puentes",
tiene el capricho de ser presidente.

¿Y este circo en esa autonomía
depende de estas farsas alocadas?
¿Tan simple y majadera algarabía
es cosa de aplaudir desde las gradas?

jueves, 14 de diciembre de 2017

Lo mejor de cada casa: fina tapicería andalusí

Los egregios ídolos, los tunantes de la rifa que durante demasiados años, décadas, han venido copando el ordeño andaluz con el rótulo impertérrito de FINCA SOCIALISTA, componen un gesto de displicente hastío, una carita de estar por encima del bien y del mal, y desfilan por el banquillo en compañía de otras veinte figuras del toreo, Gaspar y Maleni, entre ellas, para empezar a rendir, o a que les ajusten, las cuentas.
Que igual, como los trámites han sido, son y serán tan lentos, ya es un poco tarde para que también a este elenco admirable le llegue todo el San Martín que habría sido pertinente.
Y desde luego que, en su día, resultó llamativa la larga cambiada que le dieron a la juez Alaya, sacándola del tablero con los presuntos fundamentos que, vinieran a cuento o no, formularon unos y otros; que esto de cambiar a los jueces sobre la marcha siempre nos desconcierta a los espectadores profanos y bienintencionados, cada vez que ocurre.
¿En qué quedará el festejo? ¿La Sexta fustigará a estos pintorescos caciques con el encono y la apasionada profusión que emplea para otras movidas?
¡Ánimo, criaturas!

miércoles, 13 de diciembre de 2017

A imagen y semejanza

El vigente director visible de la pista del circo americano (que es una carpa esencialmente como la de los demás países) parece resuelto a mandar más emisarios a la Luna.
Con paciencia, nuestro hermoso satélite sigue asomando cuando le corresponde y ojalá no lo echemos a perder, si menudearan nuestras visitas.
Conque nos recuerdan por la "tele" aquello de julio del 69. Cuando, recién aterrizados de Colombia en Madrid, G.A. ("a" Sonrisal o el Peñoquescente Inmoble Incandepollo, o algún disparate de injerto similar) y yo compartíamos, provisionales y transitorios, el azar en una pensión de modesto vuelo, a la espalda de la Gran Vía, que entonces ni barruntaba a Carmena: va para cincuenta años, casi.
Pero veamos: ¿qué ocurrió, en qué se fue el tiempo? ¿Cómo es posible esta sensación de que no cundió apenas, de que resbalamos sobre miles de cosas que sucedieron -- o que nos traspasaron -- y que nos dejan ahora sólo una nebulosa global y las ganas, claro que imposibles de contentar, de que se nos conceda otra vida más?
Otra que, es de temer, volveríamos a derrochar con la jubilosa energía, también con la inconsciencia inevitable, por lo que se ve, que son características de estas pequeñas, vanidosas, bulliciosas, felices a rachas, otras veces pensativas y empeñadas, siempre débiles y confusas imágenes y semejanzas ¿de Dios? que dicen que "semos". Vaya.

martes, 12 de diciembre de 2017

Vidas "ejemplares"

¡Qué prudente y callada se tornó Sor Lucía!
Tanto que tantas veces protestaba y gemía
y de repente ahora que le ponen el foco
permanece discreta y se pronuncia poco.

¿Qué debemos pensar de esta Sor "apolítica"
cuando tantos afectos con altos personajes
eran lazos de abrazos, fecundo cabotaje,
fundación, subvenciones y sonrisa solícita?

Argentina de origen que se aprendió el "vosotros",
no ha soltado del todo desde allende los mares
el desenvuelto acento, los dares y tomares,
la afición a otras riendas y a domar otros potros.
Intrépida y dispuesta, te nos has vuelto esquiva,
esgrimes por respuesta "verdades" relativas;
y, al dar a tu expediente sonoro carpetazo,
nos tememos, Lucía, que ya no molas mazo.

Y mientras tanto, Rull, lamenta flatulencias,
que es tema incontinente de pérfida elocuencia;
porque evacuar tal charla con loco frenesí
se diría más propio de un pedorro a así.
¡Ay, Rull de mis pecados!
¿qué rumor, qué trastorno,
qué mosca te ha picado?

lunes, 11 de diciembre de 2017

Oportunidad y normalidad

Así que resulta que el traslado a Sijena no era oportuno, porque los ánimos están caldeados. (¿Y cuándo no? ¿Acaso ha sido oportuno cualquiera de los muchos años pasados, entre el remoloneo y la impunidad de los resabiados?
Que resulta que es un asunto de EMOCIONES y, claro. Y si yo me EMOCIONO al volante y me pongo a 200 kms/h., fijo que me la cargo ¿no?
Pero lo que trae la mala crianza en los niños es que luego, en ocasiones, hay que internarlos en un correccional. Porque esto de las manifestaciones "pacíficas" con empujones, insultos, amenazas contra los propios policías autonómicos (que el día primero de este octubre pasado tan tibios y elusivos fueron) y que hoy deben protegerse, el no va más, con pasamontañas de enmascarados, en previsión de posteriores, esperadas represalias de la horda, o sea, lo mismo que lleva años ocurriendo con los terroristas, aquí y en todas partes...
Por cierto, esos falsos "arrepentidos", que con tal condición los excarcelaron, y ya enseñan de nuevo la patita, ¿serán llamados a capítulo otra vez? A los chantajistas, los agitadores, los amotinados, ¿hay que tratarlos con almíbar?
Las elecciones que vienen no serán normales, desde luego: porque nunca fue normal la conducta de aquel govern de tramposos.

domingo, 10 de diciembre de 2017

El Hipocampo, ante la ciclogénesis

Mirando los modelos
de algunas nuevas "trikes" por Internet
se ha pasado del todo la mañana
mientras espero a Ana.
Que este nombre le han dado
los entendidos, dignos cual prelados,
y los sociólogos más ocurrentes
a la borrasca que nos va a empapar.
Y es que, imitando modas, con un par,
acaso frívolas e inconsecuentes,
ya tenemos listado recurrente
(del 50% masculino
y del otro 50, femenino,
para que nadie salga protestando)
con el cual ir nombrando
de ahora en adelante
los temporales que vayan llegando.

Y bueno está, más vale que nos llueva,
la Virgen de la Cueva:
atrincherado en el sofá -- café
y mantecados ya hace más de un mes --
con la calefacción, aquí en la sala,
y la prosa elegante y satinada
de don Antonio Gala,
enfrentaré, valiente, esta jornada,
que dicen en "el parte"
que lo peor será esta madrugada.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Los Coen, esos inventores

Cuando los Coen andan por medio, los aficionados no escrupulosos podemos asistir al estreno de sus films con la gozosa garantía que, temporada tras temporada, suelen proporcionarnos estos dos inventores geniales.
"Suburbicon" es otra muestra de su oficio: un asunto que desde el principio sugiere unos nubarrones que se irán encadenando (y desencadenando) con una dosis de pavor ominoso, que cunde más que el terror de monstruos gratuitos que otros presumidos expenden; y que deja espacio para la aversión que suscita esa trama de personajes cobardes e hipócritas que, con un indirecto y eficaz humor negro, terminan encontrando a su San Martín, en tanto se desarrolla un escenario paralelo de otra hipocresía, racista y violenta, a cargo de una sociedad de mitades del XX demasiado autocomplaciente, ciega y anclada en prejuicios y feos convencionalismos.
El Sr. Clooney, restando tiempo y dedicación a sus cafés y a la debida cautela que suponemos administra en relación con su inquietante parienta, injertada en pantera peligrosa, dirige la cuestión sin quedarse atrás en el mérito.
Una "peli" para no perdérsela.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Sustraerse

al poderoso influjo, al ejemplo de Elvis, fue una prueba casi insuperable y Halliday no pudo ni quiso superarla.
De manera que optó por ser (y lo erigieron como, sobre todo sus paisanos) la réplica gala, un poco más estridente en brillos, un mucho más rígido de voz y gestos y, al cabo, figurón más lustroso que ilustre del espectáculo durante décadas, "estrello" de relieve más exagerado que genuino y alternativa beligerantona a la nostálgica saga del existencialismo residual que de la Gréco había pasado, transmigrado de dulzura, a Françoise Hardy, de quien éramos tan tiernos admiradores; o contraste con la escuela grande de Aznavour, Bécaud, Brel y los que, menos conocidos -- Leny Escudero de las baladas, ahora ingenuas, y otros --, nos habían ido informando acerca de la chanson en sus largas variantes.
Y aunque, desde mi punto de vista, siempre pareció con bastante menos mérito, sabiduría y seducción que Eddy Mitchell (Les Chaussettes Noires, etc.), la noticia de su muerte, en esta racha tenebrosa de insistencias, tú, me ha conmovido porque llegó a ser una referencia notable, casi obligada por lo vistosa, de unos años cuyas inquietudes nos dejaron a muchos definitivamente marcados.
¿Habrá que ir entonando con cautela, testamentario modo, "My way"?  

miércoles, 6 de diciembre de 2017

La desazón que ensombrece mi ánimo

De entre las diversas actividades para las cuales la Divina Providencia no ha tenido jamás interés visible en dotarme, se encuentra en prominente lugar de honor la conocida, de forma más o menos internacional, como BRICOLAJE.
De casi nada, para mi profunda decepción, han servido aproximaciones y ejemplos que Lady Taladro me viene proporcionando con una suerte de optimismo que parece no verse defraudado, a pesar de las numerosas evidencias en contra.
Y mi más reciente desafío con los arcanos de ese mundo por demás abstruso, tuvo una epifanía en el aciago día de ayer:
Detectada una grieta o fisura en el sector central de la manguera que conmigo suele colaborar en el regadío manual del gramón, me armé de valor, inciativas y capacidad (que luego se vería sólo teórica) de adaptación frente a la adversidad, y procedí a adquirir, en mi ferretería de cabecera, un artilugio que oficia de lo que podríamos llamar sin intención procaz "empalme", que estudié con metódico detenimiento.
Una vez comprendido el concepto, hube de cortar el segmento dañado de la manguera. Como conozco a fondo la conducta vanagloriosa y poco más que inocente de mi colección de "heroicos" cuchillos de monte, empecé por omitir su eventual convocatoria y previsoramente afilé un cuchillo de cocina que no tuvo éxito; recurrí a otro, jamonero; descarté una tijera grande porque la sospeché inoperante; y después de destrozar en parte esa herramienta que denominan con anglofilia "cutter" o algo así, llegué a la primera base, expresión que arriesgo, por las influyentes descripciones que me procura P.Auster en su libro último.
No quisiera extenderme, más, en el relato de esta singular experiencia. El caso es que, instalada la pieza reparadora (como cierta congregación docente/religiosa en Majadahonda), insistí hasta donde me fue posible en el ajuste de las roscas correspondientes y...
... parte del agua se sale.
La desazón que ensombrece mi ánimo, no digo yo que sea tan melancólica como algunas de las que El Principito de Saint-Exupéry nos hacía sentir. Pero tampoco es de naturaleza desdeñable, puedo asegurároslo. 

martes, 5 de diciembre de 2017

Respetuosa reseña de un reto

Termino hoy el considerable atracón de lectura que ofrece 4,3,2,1 de Paul Auster.
Varias de sus obras anteriores me han ido volviendo confiado con su estilo, con su magisterio, con sus frecuentes referencias literarias que lo evidencian como escritor de fuste tanto como lector, a su vez, de notable voracidad. Y, aficionado a sus vistosas ficciones, me he medido con el "tocho" reciente de su firma.
Supongo que podría describirse como el fresco de una larga época, esmaltada de sucesos que, con nuestra edad, podemos recordar y/o reconocer en gran parte, aunque otros resulten demasiado norteamericanos para que en su momento histórico llegasen con puntualidad a nuestra atención, diversificada y desgranada en tantos años de personales andanzas. Pero el largo relato invita con éxito a una aceptable identificación, simpatía, incluso sonrisas despertadas al calor de esas evocaciones y el reconocimiento de un libro múltiple, experimental y poderoso de estructura, de imaginación y de ambicioso desarrollo.
Con eso, puede que quepa disculpar un exceso de toponimias y de matices no siempre relevantes que entorpecen algunas páginas en ocasiones crudas y provocadoras, aunque verosímiles, y una contundente prueba para nuestra dedicación, para según qué disciplinas voluntarias del tumulto y la panorámica. 

lunes, 4 de diciembre de 2017

Clonados

... y ¿cuántos de vosotros no tenéis a estas alturas una "tablet"?
¿Unas gafas de sol con lentes de espejo?
¿Una prenda de esas que parecen -- con capucha o sin ella -- de una suerte de nylon cibernético, de sintética fibra o así, diversamente satinada, con abultadas franjas/lorzas horizontales del histórico estilo Michelín, o bien con primorosos rombos capitoné/boatiné?

Quienes no pertenezcan todavía
a tan fecunda y terne cofradía,
que le escriban, para esta Navidad,
al gran Papá Noel, prolijo en renos
y algo vetusto y venido a menos,
o a nuestros sempiternos Reyes Magos
quienes, por cierto, son más de verdad.

Y en adelante, que nadie se enfrente
a una consternación tan deprimente
como sin duda pienso que sería
la de pasar siquiera un sólo día
sin tales condimentos,
uniformados hasta los cimientos,
pululando por plazas y avenidas,
presurosos de afanes colectivos
y, en el gesto y los rostros,
el deseo y el gasto imperativos.

(Quizá debo sentarme a contemplar
el confuso vaivén de esta asamblea
desde este velador, en este bar
de esta terraza enfrente del mar;
y, como ya he dejado la bebida,
pediré un capuchino o lo que sea,
reflexionando acerca de esta vida.) 

domingo, 3 de diciembre de 2017

Como si pudiese

Las señales. Los avisos.
Poca música escucho, desde hace ya tiempo, años. Igual no tengo el ánimo o la concentración. O, si un psicólogo me investigara a fondo, igual me sonsacaba los motivos y me diagnosticaba cualquier rechazo subconsciente, un conflicto de Boabdil.
Estos días, algo de canto gregoriano (de los "cedés" que me regalaste tiempo atrás, en una de mis visitas a Arturo Soria); y esta mañana, algo de Bergia, sorpresas, añoranzas, recuerdos, otras veces atinadas, certeras y singulares formas de jugar y de expresar con las palabras.
Las palabras. La afición, el casi vicio de reiterar las teselas de esas construcciones múltiples, de ensayar sin descanso los movimientos de un ajedrez que no termina.
Ahí voy: sin digerir todavía tu... me detengo antes de elegir entre marcha, escapada, desaparición, tántas fantasmadas para no escribir muerte, y que ésta sigue siendo increíble, porque no parece que haya podido ocurrir, porque, como idiotas, andamos escondiéndonos de la realidad, de la maldita lotería que no perdona y que con la ceguera implacable de lo que somos, apenas un momento, nos va "premiando" con finales cortos o largos, previsibles o repentinos, jodidos todos: jodidos de aceptar.
Luego, hay que seguir segregando la sustancia de nuestro caparazón protector maltrecho, restañando sus esporádicas fisuras, sus costuras y sus estructuras para que podamos prolongar algo más las verónicas, las chicuelinas, las largas cambiadas, todos los pases que se nos ocurran para sortear provisionalmente, para demorar la cornada final, siempre presentida entre las sombras, las señales, los avisos.
Y ya sé que es retórico preguntarte, pero es como si todavía pudiese, Antonio, ¿cómo lo llevas?

sábado, 2 de diciembre de 2017

Florituras

Mentir un sí para salir del trullo
es nebulosa y pobre gallardía
y parece insensata la porfía
de apoyar con empeño a esos capullos.
Pero tenemos asombrosas leyes
que consienten escrúpulos espléndidos
y así, a los saltimbanquis más polémicos
se les trata como si fuesen reyes.

"Con papel de fumar" es la expresión
que de manera coloquial describe
tal enfoque de cosas
que aquí se considera en verso o en prosa.
En la añoranza inútil del Caribe,
se viene encima un frío "del copón",
este fin de semana.
Os dejo, desde hoy hasta mañana.

(Y abrigaos bien, que hay mucha gripe.) 

viernes, 1 de diciembre de 2017

Entre alcaldes

Me suena que el alcalde de Sijena
tiene razón al contar su versión
de un expolio de larga tradición
que unos tunantes quieren dar por buena.
Y el alcalde de Lérida se aferra
a un recurso en contra de sentencia
que han desobedecido por su terra
con clásica y con cínica experiencia.
No cuela el "celo en la conservación"
que más parece hipócrita argumento:
¿otra vuelta de tuerca siempre al cuento
para saltarse la legislación?
A una rapiña fea
suena este caso de esa patulea
que piensa que con ella
no reza nunca la común marea.

Más hete aquí que ahora
hay coyuntura para que se enmienden
tan tenaces inercias transgresoras:
porque lo del 155
no ha de sobrar para que con ahínco
se les meta en cintura
a esos recalcitrantes caraduras.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Porque hay cosas que no se arreglan con palabras. Y aun así...

-- Anoche no te decidiste. ¿Y hoy?
-- Hoy, cariño y respeto. Y silencio; ya habrá ocasión...
-- No estés tan seguro...
-- Desde luego.

Pero hoy sigue la duda. En fin, adelante.
Expresiones hay para casi todo. "Se agolpan los recuerdos."
Los de casi medio siglo (¡qué vértigo!) de nuestra vida.
Con la cordialidad a toda prueba de los camaradas, te fuimos diciendo Lucerito, Capitán Purillo, Rey de la Palanca (de vibrato, en la guitarra eléctrica)... Cuando te llamaba por teléfono, o cuando nos encontrábamos con el medio abrazo circunspecto del saludo entre hombres de respeto, yo te nombraba Antonio, y una de mis absurdas neuronas me hacía pensar que era nombre de romano antiguo; o de peluquero, como habría dicho mi viejo profesor de francés, aquel Mr. Déjean que iba a dar las clases en San Francisco de Paula, montado en su bicicleta.
Tú más sobrio y yo más excesivo, coincidimos en mucho de lo fundamental. Fueraparte, nuestras bromas recíprocas eran sobre tu "sonido callejón" y mi adscripción a la lealtad del "chorus". Nuestros cotilleos, sobre figurones de la música y su industria, cuyo análisis reiterado y zumbón volvía una y otra vez, tántas fueron, entre comilonas y tertulias de sobremesa. Conservadores de pensamiento, confidentes sobre aventuras románticas verdaderas o soñadas, todo un rumbo discontinuo pero firme, desde las "galas" con los Pekenikes...
De estas últimas temporadas, el propósito permanente de volver a esos microsurcos, que ahora ya, frustrado, me produce un arrepentimiento impotente e inútil.
Lo sé, nos vamos yendo y cada vez, quién lo diría, el trance nos toma más a traición que por sorpresa: así de avestruces somos, de trapos que insisten en borrar los trazos de tiza de nuestras endebles pizarras.
Así de imbéciles "héroes" en un incorregible desastre, en un único, inevitable y garantizado naufragio.
¿Me avisarás si hay algún sitio luego, un pentagrama más para juntarnos?

-- Anoche, ni una lágrima. ¿Y hoy?
-- Hoy, al final de estas líneas, me estoy desquitando. ¿Qué otra cosa, si no?     

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Plañideras, arbitristas y otras subespecies

Mucho ruido desprenden las consecuencias del pintoresco amago republicanito de estos tiempos.
Y claro es que en ocasiones las víctimas y los victimistas (justos y pecadores) pueden confundirse y confundirnos, aunque como ya deberíamos ser mayorcitos...
Así que lo del boicot a los productos de alli, cabe y cabrá esperarlo cada vez que los comportamientos generen unas antipatías que luego pasarán la natural factura. Y de acuerdo en que los jaleos los arman los políticos; pero la "mayoría" que los nombra y la otra mayoría que no lo impide no pueden sacudirse el delicado compromiso y la aplastante responsabilidad "a escote".
Por ahí, buceando entre esas aguas "turbumables", evolucionan los bailarines tipo Iceta que, para caer pasablemente bien a casi todos (o eso se cree él, pobrecito), y por si lo dejaran llevarse el gato al agua, va lanzando desatinadas sondas provocadoras de un asombroso "perdón de deuda" que da la medida de su desenvoltura de memo "cum laude" y de su desvanecido e inquieto estado mental.