sábado, 24 de junio de 2017

El mirífico encanto del solsticio de verano

Las siete de la mañana.
Estragados por los excesos de la noche en vela, habiendo sembrado a su paso botellas de vidrio rotas, bolsas de plástico, cáscaras de lo que sea y más de cuatro rotundas vomitonas, nuestros "jóvenes estupendamente preparados" empiezan a recogerse, cada mochuelo, a su olivo, entre el agotador pasmo de las risotadas ya sin ganas y los fragmentos de una cháchara deshilvanada y vulgar, decorada con lo más pulido de las palabrotas y los lugares comunes.
Son, es de suponer, los herederos del futuro, el relevo de la antorcha, cirujanos, abogados, grandes gestores, políticos, ingenieros de las finanzas, arquitectos, etc.,etc.
En la bola de cristal no queda claro que vayan a madurar a tiempo; y mientras...

La horda residual que permanece
empecinada en profanar la playa
como una cuadrillita de canallas
(que adjetivo mejor no se merece),
es la tropa porcina y descuidada
que en el semblante lleva las señales,
con marcados acentos guturales,
de empanadas mentales con las cuales
"celebró" a su manera otro San Juan.

Con titánico arrojo denodado,
retira sus detritus, reforzado,
el equipo que hoy hace limpieza:
paseos y jardines han quedado
en parte destrozados
por estos vándalos y su torpeza.

¿Imagináis a estas criaturitas
sufriendo, víctimas, con el calor,
las becas, las profundas "escuelitas",
interesándose por los sonetos
que Garcilaso urdiera con amor?

viernes, 23 de junio de 2017

¿Un líder, tú? ¡Anda ya!

Nos han debido echar un mal de ojo.
¿Qué desgraciada coyuntura es ésta?
¿Hemos de estar al azar y al antojo
de tus veleidades más funestas?
Con esos patinazos de payaso
y con tu diccionario de falsías,
tu mala condición y tuerto paso,
¿tendremos que aguantarte cada día?

Que un mal rayo te parta
cuando, con demagogia envenenada,
tu intoxicada lengua de lagarta
emite sus abyectas andanadas.
No he visto miserable tan pelmazo
ni tan inoportuno "dirigente";
ojalá que, de nuevo, otro fracaso
te coloque en tu sitio y en tu ocaso,
fantasma impertinente.

jueves, 22 de junio de 2017

Por el paseo marítimo

Para el respeto propio, que es eso que los afanes de síntesis y la pedantería contemporánea (y puede que la traducción más o menos atinada) llaman autoestima, como si fuese la razón social de un concesionario de automóviles que de modo simultáneo ofreciera también un servicio de lavado usual, con rodillos o con agua a presión...
-- Estás divagando una enormidad.
-- Perdona por la digresión, por el circunloquio.
... para el respeto propio, decíamos ayer, he recuperado la práctica casi diaria y falta de convicción de la hora caminante, desde casa hasta el comienzo oficial de la playa, allá por las pérgolas de la "primera pista".
Temprano, antes de que el infierno caluroso de cada día entre a saco, suelo cruzarme con no más de cuatro o cinco madrugadores habituales cuyos rostros manifiestan la patética determinación de mantenerse en mínima forma. A sabiendas de lo estéril del objetivo, a largo plazo, y mientras hago lo propio, intento mitigar el tedio de esta disciplina matinal leyendo cuanto rótulo alcanza la vista.
Hoy, por ejemplo, al costado de los cotidianos vehículos de la limpieza, junto al emblema correspondiente, que ahora a cualquier cosa le dicen "logo", he reparado en que hay tres palabras que rezan: sociedad anónima municipal.
(Una cosa así, de un municipio/ayuntamiento, ¿podría decentemente existir como un ente esotérico y secreto, anónimo, cuya deliberada clandestinidad ya lo vuelve sospechoso de ocultación de oscuros manejos e intereses?)
-- Sigues divagando.
-- Y tú que lo digas; es lo que tienen las perífrasis.
El caso es que, después de las primeras jornadas, he ido estirando cautelosamente el ritmo de la respiración: consiste en un compás ternario, de seis pasos para la inspiración y otros seis para la espiración. Me pregunto en qué momento este tiempo de vals se quedará colgado, el último vals, la cuerda rota del reloj, que ahora casi todos andan con pilas.
-- ¿Las que a ti te faltan?
-- Más o menos exacto.

En fin, siempre me echo al bolsillo el teléfono móvil. Por si llamaras. 

miércoles, 21 de junio de 2017

Puente de plata

El chulito del Madrid,
relamido y depilado,
dicen que se va de aquí:
se ve que se ha molestado
porque lo investiga Hacienda.

Y podríamos decir
que está a rebosar la tienda
y, habiendo tanto chorizo
veterano o primerizo
con marchamo nacional,
que no nos parece mal.
Que ya tenemos bastantes
sin que nos lleguen de fuera
más tunantes.

Post Scriptum: si eso, que no olvide saldar sus cuentas y que cierre la puerta al salir.

martes, 20 de junio de 2017

"¿LO QUÉ?"

Gazmoño, cursi, hortera sin remedio,
patético, ridículo y "triunfal",
y con la sonrisita artificial,
tu discurso, cansino de consignas,
de nuevo pasarela fue del tedio
y de tu aleve ambigüedad indigna.
Y los resortes de tu vanidad,
que sólo la ambición tienen por norte,
traen tal fecha de caducidad
que no hay frivolidad que te soporte.

Y como un "boomerang" australiano
que a todos nos impone su castigo,
del mísero ronzal y de tu mano
vuelve la burra al trigo.

Tu elenco de avatares sigue enfermo;
tu "autoridad" dudosa, en entredicho:
dan ganas de decirte quita, bicho,
quita, rudo estafermo.

lunes, 19 de junio de 2017

Desde el antiguo templo de Melkart

Se siente como un hombre primitivo
que, absorto, intenta en vano
penetrar el misterio
interrogando a estrellas y galaxias
a las que pone nombres fantásticos de dioses
paganos y sutiles,
y a quienes eleva las torpes y rituales plegarias inservibles.
Un silencio hondo le responde
para aumentar su fría soledad sobrecogedora,
la dimensión vertiginosa de su ignorancia.
Su miedo.

Las palabras que consideró eternas,
los claros y elegantes silogismos
se han derrumbado
con un estrépito de quebradas ánforas y capiteles.
Ante los escombros, ante el viento
que ha esparcido las hojas, las arenas,
los papeles rotos que por las calles leía Cervantes,
llevado de su afición empedernida,
se yerguen el Leviatán sanguinario de la tecnología
y los arduos laberintos por los que Teseo
se pierde una y otra vez,
hasta que en la encrucijada fatal
lo alcance el Minotauro
como a otro infortunado Fandiño.

La remota y sabia mano de Ariadna/Almendrita,
¿obrará el milagro de
reconducir al comportamiento fiel
a esa ingrata máquina desdeñosa que
(según el Hipocampo)
es conocidamente famosa como "Plegablito"?

sábado, 17 de junio de 2017

¡Señor, Señor!

La grandiosa banalidad que caracterizaba a la rutinaria e invertebrada serie de televisión, de la cual procede este desafortunado y melancólico refrito, no desaparece en absoluto con el tratamiento supuestamente actualizado, ni con los abusos de la cámara lenta, ni con los "cachas" y niñas no demasiado monas que han fichado para la ocasión; ni con el añadido de unas gotas erráticas de "humor" descafeinado, agitadas en una coctelera en la que se ha vertido media docena de palabrotas y procacidades insistentes, de las que suelen hogaño estar asimiladas a la jerga juvenil y a su culto y extenso vocabulario.
El experimento queda así como una paradigmática tontería generadora de insatisfacción y mediocridades.

-- ¿Qué esperabas?
-- Nada, claro. Y sí, ya sé que el aburrimiento no se quita con películas infantiles de acción.
-- ¿Entonces?
-- Entonces que no me sorprende que el tema de estos días sea el calor. Y, por cierto, vale que por aquí se diga la calor, cosa pintoresca y como andaluza; pero lo que ya no cuela (que lo he escuchado varias veces y no precisamente en el Sur) es el adefesio ese de muchO agua. Aunque como somos cosmopolitas y angloparlantes, lo de Baywatch lo hemos dejado así, por ser una de esas contracciones ahorrativas y faltas de elegancia que abundan en la lengua "funcional" y colonizadora que a diario nos taladra el oído.

viernes, 16 de junio de 2017

Mientras más gatos, más ratones

Con todo el tiempo pasado, que ya casi nadie queda que se acuerde de nada, a ese refrán se lo habrá llevado cualquier viento al limbo correspondiente.
Pero no describe mal el desconcierto en que vivimos.
Carísimo nos sale el organigrama, el andamio, la megaestructura (como dicen en Discovery Max) de "entendidos, especialistas, jerarcas" y todo ese aluvión de legisladores, jueces, técnicos, médicos, incluso psiquiatras y bla, bla, bla.
Deciden las normas, reparten las directrices de nuestras vidas y conductas y NOS CONTROLAN.
NOS CONTROLAN, a los ciudadanos inofensivos, e indefensos, en tanto miman con perfumados bálsamos y algodones a los criminales más marchosos de la selva.
Y no sirve que se comprueben la apabullante y relapsa reincidencia ni las señales de inocultable relieve que nos estallan en la cara, demostrando que hay cantidad de gente que no va a tener arreglo. NUNCA.
Así que a esa gente la dejan suelta, arguyendo ridículos -- y peligrosos -- escrúpulos de meapilas; y los demás, a temblar.
Un asquito, queridos. 

jueves, 15 de junio de 2017

Esa intangible línea con Marsella

El médico internista que me trata
no me dice que estoy como una rosa.
(Bien que me extrañaría
que un día me dijese tales cosas.)
Y cuando a Irene luego, por la noche,
haciéndole un resumen, se lo cito,
inquiere con irónico derroche:
-- ¿Tampoco dijo "como un clavelito"?

Sevillana y zumbona,
a veces me estremece su dicción
de "almendra" dormilona si menciona:
-- ¡Papá, tengo una vida!
cuando, impaciente, su diapasón
declina apaciguar mi desazón
y mis preguntas de sana intención,
no siempre comprendida. 

Nos toca a los mayores
dar hilo a la cometa del cariño;
que, un poco protectores,
querremos de por vida a nuestros niños.
 

miércoles, 14 de junio de 2017

El nivelillo

Fantásticos, finos y brillantes.
Chorreando citas literarias y sabidurías de toda clase y condición.
Arrojándose recíprocamente (y con beligerantes propósitos de quedar como vencedores en ese palenque de eruditas exhibiciones) los venablos de lo más selecto y granado de sus conocimientos enciclopédicos.
Así se comportaron los primeros espadas del Parlamento de la Nación.
Entre tanto cráneo privilegiado, entre ilustración tan alta...

¡Qué lástima que nadie, NADIE, NADIE, supiese esquivar la inercia torpe que implica llamar Señora PresidentA a la Señora PresidentE, que con propiedad es la PERSONA QUE PRESIDE, sea dama, caballero o ser híbrido/equidistante!
O acémila simple, en concurso y reunión de cuadrúpedos. 

martes, 13 de junio de 2017

Una sobredosis espectacular

Agrupando casi todo el tiempo las palabras en montoncitos pequeños, entrecortados (¿no respira bien esta parlamentaria?), la Montero soltó su agotadora y frenética diatriba entre gesticulaciones, convulsos manoteos y vocativos más insistentes que retóricos.
Cherchez la femme. Aquí podríamos llegar a sentir algo de compasión por Iglesias si, como es de temer/suponer, la turbulenta y tumultuosa tempestad de su vigente compañera se desata con el mismo furor, rigor y vigor en el ámbito de la vida compartida, por doméstica y lúdica que pudiera ser.
Plena de admoniciones de "Júpitera Tonanta" y "miren, miren, miren", desgranaba la incombustible podemita su larguísima reseña (que, por otra parte, nadie puede negar del todo) de las tropelías que los políticos nos han inferido. Como una ametralladora que fulminara a todo bicho viviente en la más jacarandosa de las revolusiones mejicanas, no dejó títere con cabeza; falta averiguar si no es ella otro títere, manejado a saber por qué o por quién.
Cuando el timbre, ay, de su voz, ungido de nerviosa histeria, nos hace evocar los cantos de las arpías y los sinuosos retorcimientos de las serpientes en la cabellera de cualquier gorgona que se precie, sólo queda pedir al Santo Padre argentino que rece por nosotros.
A continuación ocurrió el enorme y dilatado panfleto múltiple del examinando.
Pero ya estábamos cansadísimos. A parte de que todo se fue en medidos bloques sucesivos que mecánicamente  eran aplaudidos por el equipo médico habitual, en tanto el interviniente bebía los correspondientes sorbos de agua del vaso renovado una y otra vez por el dócil ujier de turno.

Por en medio y después, con una y otro empleó Rajoy su clásico surtido de retrancas galaicas, bastante más amenas que la monocorde y plúmbea retahíla de las consignas y recetas obstinadas de los oponentes.

Espesa y generosa, la envidiable coleta del aspirante; llamativo, ese frecuentísimo toque en la nariz que seguramente tiene una interpretación en las ágoras profesionales de los especialistas en lenguaje corporal.

A lo largo de la tarde, se siguen pasando las cuentas de este rosario veraniego, de esa guirnalda de representantes de los demás consorcios políticos, cada loco más o menos con su interesado y tendencioso tema. Primorosos.

lunes, 12 de junio de 2017

Una tarde cualquiera

El azul y la plata
(de este mar que, de lejos,
me conecta a San Juan de Puerto Rico
mientras riego el jardín
por aquí, por Chiclana,
con pantalones viejos
y gorra marinera y veterana)
son como una sonata
y un vaivén de abanicos,
con la espuma que rezuma sin fin
el arco del anclado violín
de una nostalgia honda de piratas.

Ensueños de aventuras,
de murallas que el salitre desgasta
erosionando sus arquitecturas
con una sedición iconoclasta.

¿La Habana, Cartagena?:
seductores embrujos
como el influjo de esta luna llena.
Evocando el cantar de ese italiano
y sin tener mulatas por mi arena,
mientras riego, recito yo también
"Baila, baila, morena..."

domingo, 11 de junio de 2017

Álvaro Passalacqua

Quizá yo no te vea
(que, ahora que lo pienso,
echado
en la blanca chaise longue de Maritere,
porque van ya pesando
los años, y ese pulso
que con la muerte todos perderemos,
a saber en qué hora
me tiene prefijada la deshora) ...
Quizá yo no te vea,
ya digo,
en la cima posible
de los días gloriosos de tu triunfo.
Pero esta tarde tienes la figura
elegante, gentil, joven; el rostro,
de una afilada palidez; la sombra
de ese pelo negrísimo.
Y la expresión reconcentrada y tensa,
que has decidido ya apostar en firme
en esta novillada de Roquetas de Mar en Almería
que el Canal Sur transmite.

Alumno de una Escuela
de Tauromaquia en Málaga,
con tu apellido insólito
y tu traje de luces de color delicado,
acaso con el tiempo
serás la sutil víctima
que a los Antiguos Dioses
ese rito sagrado sacrifica.

O el Maestro, ojalá,
a quien otros tendrán
la fabulosa suerte de aplaudir.



sábado, 10 de junio de 2017

Cine de aventuras

Puede ser que los nostálgicos del género, concediéndoles unos méritos y unos simbolismos dudosos, añoren las dos o tres "pelis" que en el pasado arqueológico y rudimentario del cine se pergeñaron alrededor de ese tema recurrente y fantástico.
En todo caso, la nueva "Momia" es un desenfrenado despropósito de acción gratuita, relleno, eso sí, de efectos de primera división y, por otra parte, abundante de truculenta violencia, con unos "leñazos" aplicados prolijamente al personaje de Cruise, que cualquiera de ellos habría bastado para aniquilarlo al mero comienzo de la trama.
Russell Crowe aporta un trasunto de Jekyll inexplicable y algo enloquecido (se diría que es consciente del borrón que supone en su carrera y actúa con un filtro burlón) que no disuelve su error al meterse en esta frivolidad disparatada y vacía, lejos de lo que suele ser su trabajo.
Las desvaídas e inanes señoritas que tampoco son capaces de "redondear" la cosa, tendrán que esperar una siguiente oportunidad para que podamos aplaudir la sabiduría que "se les supone".
Y torpes amagos de humor y alguna solemne sentencia del final dan idea de la talla del casi inexistente artífice de los diálogos.
Nos temíamos algo así, aunque no tanto.

En "Piratas del Caribe: la venganza...", etc. se exaspera la fórmula hasta agotarla, por más que el actual episodio conserve la estética para los más indesmayables adictos y brille superiormente con los trucos, efectos y así.
Porque lo que debiera ser la línea argumental es asunto confuso y difuso y ni la repetición de los personajes clásicos ni la incorporación de otros similares ayudan al resultado.
Hay escenas de sorpresa y propina al final de la relación infinita del equipo que ha hecho posible el film y convendría ir descansando para que no quede más estragado de lo que ya anda el paladar y para que el limón no se reseque y fosilice de tanto exprimirlo.

Cercanas al tostón, quizá aprobarán un examen como los que ahora superan nuestros estudiantes estupendamente preparados.
Y es que el cine de aventuras se queda a veces en una de ellas, de las más temibles. 

viernes, 9 de junio de 2017

¡Qué ventarrón, criaturas!

Tan numerosas son las ocasiones
en que los responsables nos dijeron
lo ventajoso de las absorciones,
de las fusiones y demás "boleros";
y tántas veces con la boca llena
de trampas y de trucos financieros
nos han timado con sus cantilenas
de taimados canallas y trileros,
que en esta nueva y azarosa entrega, 
los pelos como escarpias otra vez,
el ciudadano tiembla y no sosiega
espantado con tal desfachatez.

¿Acaso no nos suena
aquello que, impertérritos, decían
de que saldría gratis la verbena
mientras tramaban hondas felonías?

De Guindos, la Botín y otros profetas
insisten en que no nos preocupemos.
Mas ¿a cuántos veremos
(tiesos y pobres como anacoretas
que cantaran por queja una saeta),
que han de quedar tirados
porque otros "listos" que sí se han forrado
los dejaron caer en la cuneta?

jueves, 8 de junio de 2017

Belle époque a la turca

Si la Constantinopla de principios del XX se pareció a lo que en el cine muestra "La Promesa", debió ser una hermosa y magnética ciudad.
El film recrea un modo de vida, claro que entre la población aristocrática y poderosa, más que seductor, con cierto y natural protocolo (atuendos de los dignatarios, mansiones, parques y lugares de esparcimiento y recreo) matizado de selecta indolencia oriental "and so on".
La cosa está en que también la guerra, las guerras todas, terminan poniéndolo todo hecho unos zorros y que los turcos (como se sigue observando y sabiendo) son gente que se pone a arrear con notable ferocidad y, ocasionalmente, amenazadora ceremonia.
Romántica historia de amor y conflictos, en la cinta que modestamente evaluamos se lucen, entre otros detalles, la resistencia de los paisanos de Aznavour y el acorazado "retro" de los franceses con su elegante y enfático (ya hemos dicho francés, ¿no?) almirante al mando del nocturno y complicado rescate de refugiados/perseguidos/bombardeados, de blanco uniforme y laureles bordados en oro sobre la banda de la gorra.
Ah, y la entrelazada danza de airosos, ondulantes, sugestivos y armoniosos brazos, en la secuencia del cabaret o así, sala de fiestas o así, gran salón o lo que fuera que fuese, cosmopolita amalgama de reflejos entre la absenta y el bourbon, la ginebra y el champagne, de nuevo, más francés posible.
Belle époque a la turca, vaya, y cuán grises y vulgares se han vuelto después todas nuestras estéticas. 

miércoles, 7 de junio de 2017

El "niño"

La gracia que se espera de un payaso
jamás te asiste:
sólo la insolencia
de un carajote rudo y descarado
que pinta un fresco falso y redomado
con los pinceles torpes del fracaso
sostiene la impostura de tu ciencia.

¿Qué remoto argumento
te lleva a comparar a tu "honorable"
(patriarca de tramas infumables)
con el distante y calmo Dalai Lama
que reza en su pacífico convento?
¿Acaso te caíste de la cama
y un golpe insuperable en la cabeza
te ha sugerido tanta sutileza?

Asombrados, atónitos, perplejos
nos dejan tus solícitos manejos
para encubrir lo opulento del timo,
los cuentos embusteros en racimo,
rocambolesco "calembour" de espejos.

martes, 6 de junio de 2017

La excursión levantina

Así que, decididos a ponerla en práctica ya que la teníamos pendiente, arrancamos por fin, el otro día.
Será porque andamos por lo general de playa en playa (de costa en costa); o por el aspecto algo desgarbado y dubitativo que a manera de rémora nos quedó de la marinería en Cádiz; o por ese estilo con el que vagamos/deambulamos sin muy visible propósito...  Lo cierto es que nos toman siempre por "guiris" y se lanzan a hablarnos en inglés o, algo menos frecuente, en alemán.
En la Habana ya nos sucedía y lo achacábamos a la singularidad -- que allí lo era -- de ser "claros, de ojos altos". Pero aquí...
En fin que recalamos (¡cómo no!) en El Faro, por los pagos de Santa Pola, haciendo una memoria algo melancólica de tiempos pasados, insistiendo en los sepionets y en el arroz delicioso de los tropezones ya resueltos, amén de otras especialidades de la casa.
Más adelante, en la Malvarrosa de Valencia (que es un sitio espectacular con el nombre otras veces del Cabañal y de Los Arenales, que seguro que los nativos tienen bien clara la distinción) seguimos la sabia y experimentada pauta del pianista autóctono y ausente, y nos dimos un homenaje en La Pepica, plena de reminiscencias art-decó, de atisbos de Sorolla y de las señales de una época pausada y elegante que el señorío supo establecer sin perder la majeza popular.
Por algún otro lado anduvimos, que en todos hay tradición del pan tostado con ali-oli y que hemos ido alternando con cuanta croqueta (la palabra mágica, que decía Belpacri) y cuanto tocinito de cielo se cruzó en nuestro camino.
Más joven que el Hipocampo, el Comodoro me lleva la delantera en lo de ser abuelo, cuenta escacharrantes chistes de su extenso repertorio y tiene paciencia con mis titubeantes prospecciones para aparcar al Gordo. Eso, cuando yo no le suelto mis acerbas parrafadas sobre música o política.
2.000 kms. aproximadamente para concluir que ya estamos preparados para la herencia y sustitución de Walter y Jack.  

lunes, 5 de junio de 2017

Cuando truena

Con cada atentado de los terroristas, vuelven a ponerse de manifiesto la cíclica disyuntiva y la correspondiente polémica entre seguridad y libertad.
Convendría establecer que sin seguridad previa, la libertad se queda en una especie de papel mojado de altísimo riesgo, en el que los propósitos utópicos sólo añaden un plus de escarnio y de siniestro sarcasmo: en la selva, cualquiera lo ve, lo que impera es el incontrolado peligro y no parece haber más libertad que la necesidad inevitable de supervivencia con su ración generosa de ruleta rusa.
Sostienen los más ingenuos la posibilidad de un equilibrio entre los dos factores que seguramente apenas da para la ensoñación de mundos remotos y teóricos; y es curioso que quede gente -mucha - encandilada con esa llama, si consideramos cuánto viene quemando.
En fin, si Ud. no da guerra y, además de la principalísima y no tan frecuente libertad interior de los pensamientos, tiene suficiente con una vida de las que decimos "decentes", a lo mejor no añora cotas de libertad inconcebibles ni hace el ganso llamándole ley mordaza a nada, para procurar que prevalezcan las intenciones torcidas y la delincuencia bendecida con los barnices de la demagogia.
Que luego, cuando truena, todos nos acordamos de Santa Bárbara.

domingo, 4 de junio de 2017

La última - por ahora - de Gere

Como un liante fabuloso, surrealista y, al final, la mar de buena gente, el personaje de Norman (Richard Gere) va organizando todo tipo de trapisondas hasta tal punto que el espectador queda a ratos navegando en una considerable deriva desconcertada, a la que no es completamente ajeno el tratamiento de escenas yuxtapuestas y otras figuras que contribuyen desde luego a hacer de esta película un experimento interesante y bastante original, dentro del género de las conspiraciones geopolíticas y financieras.
Hay incluso un detalle como de espejo, en el que Gere (que acierta más ahora en su avanzada madurez que cuando era un relamido galán y discutible gigoló plastificado) es requerido/perseguido por un émulo más cutre pero parejamente intrépido e invasor. En fin, una entretenida sesión a solas.

Luego, en esa pausa en espera que ya suele ser consuetudinaria y que aprovecho para tomar notas en la cafetería más o menos anexa al cine, aunque apenas había otros parroquianos y con cautela me senté a una mesa más que prudentemente apartada, y como si se tratara de una desgracia telúrica, ocupó la mesa de al lado una tribu de mamás/abuelitas con tres críos de distintas tallas y de unánime algarabía, alta en decibelios y surtida de potitos y otras pringosas zarandajas.
He tenido que huir con los nervios destrozados y buscar refugio en un emplazamiento alternativo, donde termino esta glosa para el "blog" de hoy. Claramente los hados no parecen serme muy propicios.
Como mejor se está, es en casa, tú.

sábado, 3 de junio de 2017

"We'll meet again..."

Aquello había sido solamente una tarde: una merienda y una tertulia en una ronda de amigos comunes.
Que los atrajese mutuamente la soltería de uno y la relativamente reciente viudez de la otra, apenas pareció la fugaz encrucijada de dos vidas que, antes y después, se desconocían y se desconocerían. Y aun así, con un amago de coqueta provocación, él le pidió que se sentara en sus rodillas y accedió ella, en lo que algunas frases ya más personales sonaban entre los dos, de ida y vuelta.
Anotó el hombre el teléfono de la mujer, que no iba a marcar nunca, como en un giro que la indecisión y la dejadez harían permanente, a pesar de que dos o tres veces preguntó por sus pasos.
Y la última, lo desorientó, lo colgó de un imprevisto vacío, de esa incomprensión que frecuenta nuestras cotidianas inconsciencias: ahora sabe que, un año atrás, le llegó el final y que (como tantas veces) la vida, o esta cosa que reiteradamente llamamos así, prosigue para los que aquí quedamos.
Son las nuevas que desconsuelan, desarman, desconciertan, des... (vayan colocando una lírica hilera de palabras con la des incorporada).
Como dicen que hay no sé qué que dicen que hay, esperándonos para después, nos veremos, si las leyendas se vuelven verdaderas.

viernes, 2 de junio de 2017

Las talibanas

A medio camino entre las que quieren prohibir la muestra de señoritas decorativas en la Fórmula 1 o en el Gran Premio de Jerez y de donde se tercie, que creo que han dado en llamarlas "paragüeras"...
... y las amazonas aguerridas que, siempre sin ánimo de llamar la atención hacia sus furibundas iniciativas, sacan a pasear las domingas a la menor ocasión "reivindicativa" y protestona...
¿No habrá un limbo intermedio para el asentamiento próspero, feliz y creativo de esta áulica reserva india de trastornaditas?

domingo, 28 de mayo de 2017

La colección

El campo se acalora. Por Gerena,
el Gordo y yo rodamos mano a mano:
hay un olor antiguo de faena,
con carácter honrado y aldeano.

En Cáceres y por segunda vez
no se encontraba Paco disponible;
conque para acortar este revés
cedí a un capricho harto previsible,
y el cuchillo que vimos Pepe y yo
en la excursión del pasado verano
(antojo recurrente cual rondó)
se añade a mi surtido veterano.

¿La colección mediana de armas blancas
que cunde en esta casa junto al mar?
Nada tiene de extraño
que un cangrejo ermitaño
con esa pinza a modo de palanca
se sueñe del acero un avatar.

¡Cuán abstrusas son esas aficiones
que en secreto se enroscan
por nuestros reservados corazones!

sábado, 27 de mayo de 2017

El encargo

Érase una vez... un Rey que encomendó un retrato, o un paisaje, que ello no importa ahora, a cierto pintor de corte cuyo arte y honrado oficio durante años le habían hecho merecedor de fama, respeto y reconocimiento.
Terminado el cuadro, se presentó su autor llevándolo a Palacio, donde a la sazón se celebraban cena y baile de gala. Su propósito no era de vanagloria ni de cosa que de inoportuna pudiera tener el nombre: solamente hacer entrega de la obra recién acabada al intendente y luego, porque con el Monarca tenía el predicamento que hacía innecesario el protocolo de la invitación, cumplir con un discreto saludo y retirarse a su taller en el que otra labor ya lo estaba esperando.
Mas intervino en la ocasión quien hizo correr el rumor de que nuestro artista (queremos llamarlo así), sin considerar el momento, pretendía con insolente y apremiante ordinariez el cobro inmediato de su trabajo.
Sospechó la insidia el pintor y una justa cólera se fue encendiendo en su ánimo y, no tanto como Aquiles cuando retaba al primogénito de Príamo ante las murallas largamente sitiadas, pero con decisión y tono bastantes, dando voces por los distintos salones, inquirió:
-- ¡¿Dónde está ese hijo de puta?!

Consternóse la asistencia; apareció demudado el cortesano intrigante, petimetre con poca estructura corporal aunque venenosas y frívolas la lengua y la intención. Y sin más, el pintor, contra su natural templanza que tampoco correspondía a la de un hombre que no era (ni fornido, ni luchador para nada), le propinó tal tratamiento que lo dejó hecho añicos como un teléfono móvil pisoteado.
Tras el revuelo, se calmaron las aguas y prosiguió la recepción. Y, antes de retirarse, a una dama que le importaba -- y con la que andaba en amores contrariados --, porque había llegado a creerlo capaz de tamaña impertinencia, la increpó (entre los espejos, las deslumbrantes lámparas, las mamparas de fino cristal tallado, las joyas, sedas y brocados de los atuendos) con un:
-- ¡Mírame a los ojos!
que ella tuvo que rehusar con turbación.

(En la madrugada, el Hipocampo rescata así los restos del sueño de esta noche, antes de que los borre el acostumbrado naufragio de la memoria; y percibe ahora el tic-tac del reloj que, en la pared, desgrana con su compás la cuenta inexorable.)  

viernes, 26 de mayo de 2017

En la misma piedra

La preclara militancia,
insistente, lo ha elegido
mientras Susana, en privado,
mesándose los cabellos,
se sofoca, da chillidos
y con firme reluctancia
y trabajoso resuello
no digiere el entripado
que entiende como atropello
o un caso de nigromancia.

La asamblea, candorosa,
que está como si tal cosa,
repite cabalgadura
y define su postura:
"sostenella y no enmendalla".
De modo que el figurín,
que regresa al trampolín
apoyado por los suyos,
va a llenarse de medallas
como un incierto capullo.

No parece escarmentar
el centroizquierda español
si sólo sabe jugar
al guiñol.

jueves, 25 de mayo de 2017

Como de costumbre

Como abriendo las compuertas a un torrente, después de numerosas semanas de silencio y soledad, te traslado la montonera de reflexiones, de asombros, de cuentas que conmigo llevo y tengo pendientes, en un casi imparable discurso (cuitas, recuerdos, aplazamientos de la pereza) que escuchas con paciencia y afirmo que con verdadera atención.
Años de amistad y confidencias a su remolque, que nos cambiaron la condición que primero fue, incluso con respeto y simpatía, de poderdante y apoderado.
Y no es que permanezcas callado: matices, coincidencias, observaciones atinadas, razones de peso que apuntalan mis carencias, mis desvaríos, a rachas algo lúgubres.
Luego reciclo, hago balance. Y pienso que --más sobrio y menos mayor -- es poco lo que de tu propia panoplia de problemas me participas. Y alguno concreto, de tal entidad que casi los que he expuesto bien pudieran empezar a palidecer.
Porque ese asunto que lamento a fondo como si fuera mío también, tiende una sombra honda a la hora del apretón de manos, del hasta la vista que tendrá lugar, con el permiso de la Autoridad y si el tiempo no lo impide, cuando el Destino, Dios, la Suerte lo decidan.
Una cuestión, no sé si entre o sobre otras, me queda sonando de lo tanto que hemos conversado: el tiempo que se pasa, las cosas que nos han ocurrido y que no supimos vivir con la intensidad, el rigor y la atención que merecían: el plomo líquido de esos arrepentimientos que todavía justificas para confortarme, abonándolos a la sensibilidad.
Y es que lo tuyo suele ser, amigo, el señorío. Gracias.

domingo, 21 de mayo de 2017

Fruslerías

El rubio americano del brillante copete y las corbatas a lo Luis Aguilé, se ha organizado una gira estelar y hélo ahí danzando con cierto desgarbo entre las albas túnicas ceremoniosas y de gran tradición que con elegancia "retro" lucen los príncipes árabes. 
Al final, si Vuesas Mercedes se fijan, Dios (o Alá) los cría y ellos, con más vista que los linces ibéricos, se juntan, y de paso negocian por un montón de miles de millones de dólares cuya astronómica cifra cuesta imaginar.
Poderoso caballero es Don Dinero, que ya lo decían y lo escribían nuestros mejores hombres de letras.
Y tal parece que, por muchos siglos que el Mundo siga girando, la máxima no decae y pocas palancas lo mueven con mayor eficacia.
Es una cuestión de cantidad. Que no faltarán teóricos de la calidad para denostar esas realidades.
Lo que no termina de sonar afinado es la cantidad de "profetas de la economía", de educadores de la sociología, de mesiánicos de la legua que transmiten ese tufillo de la zorra y las uvas...

-- ¿Y te vas a poner a eso, con la final de Liga y "la" PSOE de por medio?
-- Sí, ¿no?  

sábado, 20 de mayo de 2017

Un sábado de los nuestros

Para que se vea que una mujer puede ser peligrosa (que no lo decimos como términos sinónimos, ni por un brote de misoginia), la Chastain interpreta a la implacable, prepotente y retorcida Sloane en la peli sobre su "Caso", bordando cumplidamente el personaje, con una aleación de dureza y antipatía de importante diseño, al margen de sus hechuras resultonas y aunque de momento no alcanza a la esotérica y elegante, malvada seducción de la Green, claro.
Desorienta un poco que el maniqueísmo del guión organice al final esa suerte de explicación/expiación de los motivos de Sloane, que no terminan de redimirla y que casi nada mitigan la frialdad de acero y el hondo encono fundamental de esta beligerante y ferocísima arpía.

El viento, ya por la mañana, se estaba poniendo más que animoso; y cuando salimos de la sesión matinal, pasadas las dos de la tarde, se terminó de encrespar y era todo un espectáculo, la vista del Puente, la avenida de azotadas palmeras, la Zona Franca, el istmo de siempre entre Cádiz y San Fernando, hoy de revoltosas crestas blancas de la espuma sobre el verde del mar.
El roadster, romántico y veterano como una soñadora Abuelita Berta, algo femenino (tiene sus días) y quizá un poco temeroso en razón de la edad, iba rezongando:
-- No falta más, ahora que nos arreglaron la avería, sino que se nos cayera encima una rama de éstas, de los árboles enloquecidos...
-- Vamos, no seas gafe: ya sabes cómo es esto.
-- Sí, sí, pero conduce con cuidado que vamos a salir volando.
-- O flotando.
-- ¡Digo!