viernes, 21 de noviembre de 2025

Gabinete habemus

 

Coro de papagayos obedientes al “jefe” (que alguno llegó a llamar puto amo), con unanimidad bufonesca repiten -sin apenas matices en el amago de desafío- su desvergonzado, insolente desacuerdo con los jueces que acaban de meter más o menos en vereda a “uno de los suyos”.

Mentirosos sin límite y a sabiendas, comprometidos con salvar como sea la continuidad de sueldos y privilegios, porque “el que se mueve no sale en la foto”, hay temor a caer en un paro del que serán impotentes para salir por méritos propios, abocados a sucesivas servidumbres. Pero no cabe disculpa, las contorsiones de estos títeres puestas y expuestas están a la vista de los espectadores, y seguirán abochornándonos cada vez que por la “tele” se nos recuerden sus miserias.      

De fondo, hay un aire de crecientes irritaciones. Señales de malintencionado desorden, ruidos que “les suenan” (a los que todavía quedan) a una amarga historia que se repetirá si el rencor y las ganas de revancha prosiguen atizando las calenturas.       

1 comentario:

  1. Siempre acertado en tus opiniones.Este gobierno de hijos de puta nno tiene límites.

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