martes, 25 de noviembre de 2014

Diversas perspectivas en el Cosmos



Seguramente por la lluvia abundante de anoche, habrá encontrado el ambiente propicio. Y ahí va, describiendo un errático rumbo, tanteando con variados titubeos, con un propósito que no entenderíamos. Dándoselas de sierpe invencible que repta sobre las baldosas de gres, en el jardín.
La lombriz de tierra (de tierra y de agua, cualquiera sabe) no imagina que la observo, mientras espero al Cabo, que hoy tenemos “programa de penitencia”.
No es sólo una cuestión de tamaño, que dicen que siempre importa: es la magia inefable de la milagrosa estructura del mundo.
¿Nos observa a nosotros Alguien que tampoco imaginamos? Nuestros caminos dudosos, nuestras incomprensibles repeticiones, la escala aleatoria de aciertos y errores, el dificilísimo zorcico que en ocasiones nos pilla desprevenidos. Por espacio y por tiempo, que no quede.
El Cabo está al llegar. Eclécticos entre las industrias del automóvil alemana y francesa respectivamente, nuestra opción, de seguro, será pescado frito; y un blanco frío, puede que de Sanlúcar o del Puerto. Hoy, además, la austeridad y el sobrio régimen quedan abolidos: con la suerte de los laicos, o el Dios mediante de los creyentes, llegaremos a la rúbrica gloriosa del tocinito de cielo.
Y con la venia de Vuesas Mercedes. Procedamos.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Versos de trote irregular, deliberadamente



Luz fantasmal de los relámpagos
ilumina el cielo de esta noche.
El agua cae, abundante y mansa:
en el jardín, es la ducha del coche.

Cuando esta tarde vine de Cádiz
con toda la mar de lado y lado,
ya me iba imponiendo la amenaza
del espeso y resuelto nublado.

Que no era la luz natural
que corresponde a esa hora
sino un resplandor paranormal,
magia de eclipse precursora.

Suenan los truenos con retraso,
con un rudo ruido mostrenco;
retumban como el taconazo
del gitano que baila flamenco.

En mi ventana, los vitrales
no dibujan losanges clásicos
sino un velero, un acantilado,
un faro y un sol del Cantábrico.

Y escribo en el porche sentado
en mi dilecto sillón favorito:
para la cena de esta noche,
mientras la lluvia lava el coche,
el “Oloroso Irene” tiene
cuerpo de brandy o Ron del Barrilito.

Chiclana de la Frontera, terminando noviembre de 2014.

domingo, 23 de noviembre de 2014

La confidencia



Parece que para siempre, porque de aquello habían transcurrido casi treinta años y, por la razón que fuese, la frase me quedó grabada en la memoria: “Tú estás muy bien enseñao”, con aquel acento castizo del foro que ni siquiera le correspondía a su origen, tan donostiarra.
El caso es que, de manera esporádica, y más por coincidencia en lugares profesionales que por lo que después vino a ser una casual vecindad, se conoce que ambos nos habíamos enfilado. (Ahora recuerdo una  canción de Serrat: Mírame, mírame, mírame y no me toques pero mírame…) Nos habíamos observado, presentido quizá, con la diferente intensidad de nuestros talantes y circunstancias, de la atracción y el deseo o la curiosidad que fueran.
Y en una ocasión, casi sin proponérnoslo, nos encontramos a solas, en la que entonces era mi casa: yo, sentado, abrazándola por la cintura, gozando de sus pechos tan hermosos, descubiertos ya y ofrecidos. (Puede que ella no se acuerde; no son las mismas señales para todos.)
Ahí fue cuando, a las caricias, la mujer me soltó la frase. Y callé. (Bien enseñao, ¿por quién, que no fuera mi propia vocación, mi larga espera, mis sueños desatados, aquello que Durrell designó con magisterio como “la sed de belleza”?)
Luego, gobiernos van y vienen, hubo otros encuentros. Y otras largas pausas, y quién diría que alguna química, como dicen los del diseño, había entre nosotros, tan dispares, tan lejanos en rumbos, vidas, planteamientos.

Mientras tomábamos un café en un bar cerca de la SGAE, escuché la anterior confidencia, comprendiendo a mi colega y viejo amigo, entendiendo su tendencia a la pasión, su personal y acaso intransferible variedad de las formas de amar.
La gente procede por lo general mediante conductas de patrones compartidos. Pero yo sé bien que los mutantes y los perros verdes existen.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Una cita



(De don Antonio Gala. Carta a los herederos, 1995. Arenga.)
“… llenos de promesas incumplidas y de palabras empeñadas. Ahí están los corruptos de todos los partidos, políticos o no, emponzoñando el aire… Iban a tocar el cielo con las manos, y bajarlo a la tierra y repartirlo: se han hecho uno a su medida, a la corta medida de sus traiciones y sus mediocridades.” Etc., etc.
¿Os suena?
Toda esta gente que promete de nuevo lo que ya, tantas veces antes, se nos prometió, ¿va a portarse? ¿Nos atreveremos a confiar en ellos? ¿Por qué?

viernes, 21 de noviembre de 2014

Una jornada convulsa



Dos “bombas informativas”, así lo llaman; mucha indigestión para un sólo día.
Arde Sevilla, sobre todo, plena de ebullición, de efervescencia popular, asomando su proverbial, infalible ribete, mínimo o máximo, de festejo.
La ciudadanía, que tan curiosamente siente, vive y persevera en insistentes y viciados resultados políticos de sedicente sello “progresista”, se electriza con la muerte de la maxinoble duquesísima, prolija de tantos títulos históricos que casi histriónicos y no sé si ya histéricos.
Y, al tiempo, esa misma ciudadanía, esa multitud, esa enardecida grey, permanece en vilo, en megasuperultravilo, pendiente del instante inconcebible en que ingresará en prisión la controvertida cantaora.
Observaciones laterales:
Hasta el empacho repiten en la tele, y no sólo, lo de Dueñas, Dueñas, Dueñas, groseros y desconsiderados devoradores del artículo, zafios que creen inventar el camino de la finura fantasmona, tiquismiquis del diseño refitolero, imponiendo por la reiteración que se dice lo que jamás se dijo ni se oyó: hasta los niños sevillanos sabíamos que aquello era el palacio de las Dueñas, coño. Desde siempre.
(Los minuciosos o, mejor, los detallistas pueden releer a propósito la Reflexión que el Hipocampo emitió el 8 de marzo del presente año.)  
Y decíamos también Alcalá de Guadaíra, mientras ahora escuchamos a estos seres de aluvión empeñados en un obstinado Guadaira, contra toda la tradición de nuestros oídos. Aunque esto lo han ido moderando un poco, algo corregidos o aconsejados por nativos de Ixbilia.
Si no era suficiente, en la selecta tarde de Tele5, Jaime Peñafiel pareció pronunciar, o pronunció, cuatro o cinco veces, “cirineo”, terrible porque a Simón, ayudando con la carga de la cruz a Jesús, se le dijo “cireneo” por la cristalina razón de ser natural de Cirene, claro y nada que ver con los cirios de las procesiones.
Esto, ¿viene a cuento? ¿Alguien puede aclararlo? ¿Pasa aquí como con lo del cartel de Medellín que, a fuerza de pronunciarlo los yanquis, con la DEA a la cabeza, como cártel, ya se nos ha de “pegar” tal cual? ¿Llegaremos por ese rumbo al cártel de toros?
¿Padecemos ignorancia o gilipollez simple?
Se me dirá que reparo en nimiedades. Pero millones de personas “aprenden” y “se contagian” con estos catedráticos de la tele. De susto.
Nos gustaría rebajar el desconcierto. Aquí y en LOS ANTÍPODAS, vaya por Dios.