domingo, 16 de febrero de 2014

Como otras veces



Estaba empezando la temporada. Pronto, los veraneantes invadirían la zona; de hecho, los más impacientes ya iban dejándose ver, con sus gorritas y atuendos postizos de deportistas transitorios y a veces patéticos. En fin, un año más.
Y el último no había sido bueno: problemas de dinero, el trabajo perdido, las deudas, apretando. Las discusiones furiosas con la “ex”, flecos del divorcio inacabable.
“Y menos mal – pensaba – que no hubo hijos”.
Cada vez salía menos, dejó de tratar con amigos y fue abstrayéndose en lecturas serias, en tratados abstrusos de temas dispares y áridos que versaban principalmente sobre las dos guerras que asolaron Europa, y lo demás, durante el siglo XX.
Se aficionó a las películas de Tarantino.
Y una tarde, se asomó a la terraza y, en dirección a la playa, ajustó la mira telescópica del rifle. Había dos personas, dos desconocidos, paseando.
¿Se nubló su vista? El pulso, desde luego, ya no le temblaba como otras veces.

sábado, 15 de febrero de 2014

Lo que trae la edad



Porque, en su caso, desde niño aprendió las definiciones clásicas, las enseñanzas impartidas por el Conservatorio de Música y Declamación de Sevilla, que era éste su nombre más verdadero y enjundioso, no manipulado por miserias, politiqueos y componendas de presuntos méritos, chauvinismos o a saber qué.
“La música es el arte de combinar los sonidos y esto con el tiempo.”
“Las cualidades del sonido son: tono o altura, intensidad y timbre.”
Por la vida se pasa con la ilusa e ilusionante sensación de que todo va, e irá, bien. Absortos en nuestros días sucesivos o, los más ambiciosos, luchando por conseguir los diversos jamones de las varias cucañas, meses, años, décadas, ahí va la cosa. Y mientras…
Soterradamente el laborioso tiempo incansable va matizando, erosionando, gastando, esto no es más que poner, ir poniendo, gerundios.
Y viene una racha en que asoman las señales, veladas primero, luego de creciente claridad.
Desde luego que el mar, al lado, aun cariñoso, fue amortiguando determinadas frecuencias; pero al cabo fue evidente que iba perdiendo audición.
Uds. ya lo habrán observado: si oyes menos por el izquierdo que por el derecho, curiosamente siempre oyes más por el derecho que por el izquierdo, mecanismo que puede darse en otra persona, justo a la inversa; y reconforta comprobar, en estos tiempos de peligrosa mudanza,  con cuánta estabilidad se mantiene invariable la experiencia.
Le dio un poco de risa, la reflexión, mientras en la tarde nublada, apenas iba trazando, entreviendo la estrategia inmediata a seguir. 

viernes, 14 de febrero de 2014

Episodio de amor de última generación



Velador vespertino en un paseo marítimo.
Conversación intensa sobre dos o tres temas.
Se contemplaron: entre los dos había mucho; y de mucho tiempo compartido.
Sin distraerse él de los comentarios de ella, la vio, la imaginó con sus hermosos y moderados senos que los años habían dulcificado y que la sensatez femenina salvó de los cirujanos, de la honda acequia artificial que suelen dejar en el lugar delicioso del canalillo auténtico.
(¿Hay un punto de equilibrio posible entre la verdad de la carne y la falsedad de los implantes, las siliconas, el rellenado de pliegues aquí y allá?
Luego adquirieron un par de ítems que, entre risas, solicitaron en la farmacia. (“Te invito a un té y a una cremita vaginal”)
La tarde transcurrió suave, veterana, placentera, en los colores sosegados de la alcoba tibia.
Bic cristal escribe fino, etc., etc.

jueves, 13 de febrero de 2014

Vaivenes, trastornos y viacrucis del parque móvil



CONSIDERANDO el estilo avaricioso y depredador con el que la DGT incrementa el importe de las multas;
CONSIDERANDO que el impuesto de circulación y el de matriculación, y el salvaje IVA van superando sus cotas sin excesivo disimulo;
CONSIDERANDO que las compañías aseguradoras tampoco pestañean mucho a la hora de los ajustes, qué casualidad, al alza;
CONSIDERANDO que el precio de las gasolinas, etc. sube sin control (sin control, mentirosos cínicos, hipócritas demagogos, “anda y que se os ponga tó en el culo”) y al compás de los criminales gravámenes que lo “redondean”, al precio me refiero;
Y
CONSIDERANDO (seguro que algo se me olvida) que el asfalto de nuestras carreteras y otras vías afines se está deteriorando a velocidad traumática y no se restaura por mor de los recortes que Alá, el Misericordioso, confunda…
…Es posible que los ciudadanos/contribuyentes/usuarios/automovilistas y/o moteros debamos plantearnos la posibilidad de cambiar nuestros vehículos por tractores, excavadoras o, puede que mejor, tanques blindados de último diseño que será lo preferible cuando empiece, que empezará,  la fiesta.  

miércoles, 12 de febrero de 2014

Lo oblicuo del lenguaje



¿Qué discrepancia vital, qué sospechable exceso de insomne ambición, de “estrés”, vaya, ansioso, te difiere de mí al punto que, con menos, mucha menos edad de la que yo soporto, años ha que tus tupidas y pensativas cejas encanecieron, tal como dicen que ocurre con los padecimientos que hacen brotar las canas en una sola noche, y eso se ha visto en las vísperas que preceden a la ejecución de la condena a muerte de algunos presidiarios? (Albertito, dime tú.)
¿Qué coincidencia nos lleva a usar la sortija en el meñique, tú y él acaso por un designio de elegancia viejo estilo, o de distinción nobiliaria y heráldica? (Sire y Carletes, decidme vosotros); ¿yo, por el simple resultado de que algún kilo de más y la artrosis me han obligado a desplazar la mía (a la sortija me refiero) desde los originales y previos anulares a las residuales falanges, falanginas, etc. del lateral extremo (parece jerga de fútbol) de la mano? (Estás hablando solo, como los locos.)
Reparo en lo oblicuo, lo abstruso, fíjate, Almendrita, del lenguaje.
“No estamos solos, que sabemos lo que queremos”, Ketama dixit. ¿Lo sabemos?
Quizá delante del ancho mar.