jueves, 5 de junio de 2014

La defensa de la vida



(se entiende que de toda) que promulgan con fervor los de las asociaciones correspondientes es eso que, si se lleva con un cierto rigor y una obligada, para ellos, coherencia implica por ejemplo abrir una ventana, o correr/separar un visillo, para que salga, plena de elegancia, airosa, triunfante e incólume, la puta mosca negra, repugnante y grande que se ha colado en la cocina y nos “está dando” el aperitivo.
Implica contemplar arrobados cómo los millones de hormigas del jardín elaboran sus desfiles (sus manifestaciones, “oyes”), disponiendo con cruel e interminable minuciosidad la destrucción, mediante sus simultáneas y ocultas galerías, de las casas que habitamos y que tantos esfuerzos, dinero e ilusión nos han costado.
¿O dicen acaso, estos melifluos y desvanecidos ciudadanos del floreo, que arbitrariamente hay que parar en el solomillo de vacuno o en el chorizo del cerdo ibérico de Monesterio?
¿Es, de nuevo, el tamaño lo que importa?
¿Qué dicen estos pimpollos, tan al filo de la cursilería retórica y las falsas “buenas intenciones”?

miércoles, 4 de junio de 2014

"Ocho apellidos vascos"



Debo un acto de contrición por haber bajado la guardia; por haber abandonado mi prudente cautela respecto a los guionistas del cine español y haberme expuesto con manifiesta temeridad a la experiencia de si era cierto lo que tanta gente decía de “Ocho apellidos vascos”.
Me atreví y, después de los primeros 45 minutos, tuve que dejarlo sin haber conseguido ni media risa forzada.
Si el resto de la cinta escondía el tesoro, el mérito inverosímil, el destilado ingenio de arte y donosura tan fantasmalmente pregonado…
Si se puede perdonar a la ciudad condenada por un sólo justo en ella…
Pero mi naturaleza es nada más que humana (que ya en el pecado lleva la penitencia) y no está obligada a la paciencia y la espera infinitas.
Así que todo ese aluvión de elogios, presentaciones, entrevistas, lanzamiento “urbi et orbe”, alarde de recaudación en taquilla y éxito multitudinario… ¿era por y para ESTO?
No se me da bien el disimulo: puedo arrostrar vuestro desacuerdo.  

martes, 3 de junio de 2014

Malignos trastornos cibernéticos



quizá imputables a demonios nefandos, impidieron estos últimos días (30, 31, 1) la llegada puntual, desde el “Blog” Reflexiones del Hipocampo, de los enlaces cotidianos al “Facebook”. (Enrecomillo ambos palabros, tan foráneos como asumidos por la multitud que somos, sumisa y algo inerte.)
Algunas otras deplorables desapariciones intentaremos subsanar próximamente.
A los estimados destinatarios de estas elusivas líneas garantizo mi lealtad, o sea, que no me iría sin despedirme; y que soy ajeno a los trastornos mencionados.
Cuando no señale, como ya he hecho otrora, las pausas voluntarias, pensad que algo indebido ocurre.
Y disponed plenamente de reflexionesdelhipocampo.blogspot.com donde, toco madera, hasta ahora todos los textos permanecen intactos y en su orden cronológico.
En Julio se cumplirá, Dios mediante, el primer año de su andadura. Gracias.

lunes, 2 de junio de 2014

El 1º de junio



de este año en curso, Telecinco ha tenido el detallazo de evitar a sus seguidores la sobredosis vespertina de decadencia dominical, sustituyéndola por el vibrante espectáculo del pulso que mantuvieron Márquez y Lorenzo en Italia.
El público fervoroso que Rossi tiene allí fue recompensado con un honroso tercer puesto. Pero los vencedores del podio y de la apasionante carrera fueron los pilotos españoles que, con su maestría y su valor, nos dieron el gusto de escuchar de nuevo nuestro hermoso himno; y de situar nuestra bandera en los lugares preferentes que únicamente merece.

domingo, 1 de junio de 2014

Este presentimiento



Aunque sea sólo por descansar unos momentos de la corrección política (o sea, de la hipocresía elevada al cubo), si nos resolvemos a admitir que el animal humano es un prodigio de capacidad depredadora y salvaje egoísmo, entonces las cosas, vale que de modo algo esquemático, tienden a aclararse.
Por supuesto que nos hace ilusión (o cedemos a la tentación de) glorificar la parte brillante y cinematográfica del pasado, con sus héroes, auténticos o aparentes, sus figuras señeras, sus altos líderes que modificaron (raro que sin sangre, dolor y violencia) los cauces de nuestro recorrido.
Cosas de la casualidad, me da por suponer que Danton, Robespierre y algún otro, crudelísimos y fanáticos revolucionarios que evidenciaron a un tiempo condición visionaria, mezquindad  de rencorosa alcantarilla y soberbia categoría de verdugos masivos XXL, bajo la tendenciosa capa de justicieros, son personajes que podríamos evocar hoy, ante la aparición de otros que, incluso devaluados por nuestros tiempos horteras, nos darán la sorpresa, o no, consabida.
Atentos a la calma implacable, al discurso y la mirada fríos, a los propósitos previsibles de exterminar cualquier tipo de estorbos, que caracterizan a alguno de nuestros emergentes mesías. Atentos al resurgir de los métodos de apisonadora que en tantas épocas y en tantas geografías ya fueron empleados, inútilmente almibarados con disimulonas consignas, con propagandas tan enloquecidas y maniqueas como insolentes y disolventes.
Cómo me alegrará equivocarme en este presentimiento de los males que, sobrevolando o reptando, acechan como animales humanos de rapiña a nuestra pobre España.