lunes, 25 de febrero de 2019

En aras de la variedad en los discursos

A mí me sorprende, Inés,
tu isócrona inadvertencia:
¿no hay un asesor siquiera
que de manera somera
te ayude a dosificar
esa consigna vistosa,
quizá bienintencionada
pero, amiga,
resueltamente empachosa?

Cuando en juveniles lances
siempre puede darse el trance
de la atroz reiteración
(sé de lo que escribo, Inés,
porque en lides musicales
otrora hice promoción),
nos aconseja el instinto 
esquivar el laberinto,
no insistir a troche y moche
en frase que, en el derroche,
termine siendo un fantoche.
¿Cuántas veces consideras
suficientes
antes que "el dejar la piel"
nos parezca pesadilla
negligente?

¡Que Alá ilumine tu mente
y de forma concluyente
encuentres alternativa
a esa oración machacada!
¡Que ni el cortés adversario
ni el enconado enemigo
te achaquen eso que digo
y puedan denominarte
Doña Inés Despellejada!

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