sábado, 22 de septiembre de 2018

La prueba del algodón

Por lo que vamos viendo, los gestores
que a la sazón conducen nuestras vidas
son una cáfila de timadores
-- falsos letristas y compositores --
a los que, ya al entrar o a la salida,
se les descubre el truco mal montado
de "doctores" con título impostado
y con trampas torcidas
de engreídos prestidigitadores.

Si la vergüenza que jamás adorna
su finchado currículum confuso
por un casual alguna vez surgiera
entre esos modos que nos abochornan,
entonces oportunos ya no fueran
estos críticos versos en desuso,
la irritación, la decepción, el pasmo
ni el rosario de tanto pleonasmo.

-- ¿Escéptico, Hipocampo?
-- ¡Vuesa Merced dirá si es para menos
tan vulgar y arrogante desenfreno! 

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