viernes, 28 de noviembre de 2014

Percance y transformación del pasajero



Los señores de toda la vida, o los que iban llegando a serlo, solían edificar sus palacetes frente al mar pero a una cierta distancia y aprovechando la altura de un acantilado estratégico, de alguna ladera de colina cercana. Esto de la primera línea de playa no “se llevaba” todavía. Así se ven en Castro Urdiales, en Santander, en Comillas.  Así emplazado está el neomudéjar que llaman Casa de los Navajas, en Torremolinos, ahora incorporado y restaurado por el Ayuntamiento de turno.
Al pie y a la vista de esa casa, cruzando el paseo marítimo, se sentó a hacer tiempo, esperando al pianista.
Pidió una botella de Albariño y, a pesar de lo temprano de la hora y de que lo mirasen como a un “guiri”, sucumbió al espeto irresistible.
Sobre el mar, un gran barco de pasajeros transatlánticos (que por suerte todavía parecía un navío verdadero y no un bloque de apartamentos) con el destello múltiple de sus luces, ya al final del crepúsculo, era una estampa elegante y clásica.
Sintió el latido en el cerebro que siempre le avisaba cada vez, desde año y medio atrás. Y supo así que tendría otra visión:
“Por la borda, inadvertido por todos, un pasajero de nombre Ulises, ha caído al agua. Está aturdido por el exceso de champán y los combinados de ginebra ingeridos durante el baile que el Capitán manda celebrar una fecha concreta, en cada travesía. Bebió demasiado, recurso inútil, y peligroso, para conjurar la amargura y el despecho que lo enloquecen ahora que ha comprobado la infidelidad de su esposa. Tras la última y encendida discusión, ella le ha pedido el divorcio, y ahora en el salón baila coqueta, ajena, desentendida, con un actor alemán que han conocido en este viaje. Este fatídico viaje.
Ulises no está reaccionando y las olas lo alejan pronto del buque. No puede creer, con la mínima consciencia que le queda, que va a morir ahogado. Ni puede saber que…

El visionario, ante el vino blanco, siente llegar anticipados los pormenores del desenlace:
Del otro lado de la vida, Ulises, que se hunde interminablemente, cae en profundas simas, un tiempo imposible de medir  y… ¿percibe luces en el agua, sueña, es verdad que se está transformando, branquias, incipientes aletas, insólita movilidad submarina de seres hermosos que van dejándose ver entre formaciones fantásticas de coral, entre sombras, entre las elásticas y frondosas algas más escondidas…?

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada