jueves, 22 de junio de 2017

Por el paseo marítimo

Para el respeto propio, que es eso que los afanes de síntesis y la pedantería contemporánea (y puede que la traducción más o menos atinada) llaman autoestima, como si fuese la razón social de un concesionario de automóviles que de modo simultáneo ofreciera también un servicio de lavado usual, con rodillos o con agua a presión...
-- Estás divagando una enormidad.
-- Perdona por la digresión, por el circunloquio.
... para el respeto propio, decíamos ayer, he recuperado la práctica casi diaria y falta de convicción de la hora caminante, desde casa hasta el comienzo oficial de la playa, allá por las pérgolas de la "primera pista".
Temprano, antes de que el infierno caluroso de cada día entre a saco, suelo cruzarme con no más de cuatro o cinco madrugadores habituales cuyos rostros manifiestan la patética determinación de mantenerse en mínima forma. A sabiendas de lo estéril del objetivo, a largo plazo, y mientras hago lo propio, intento mitigar el tedio de esta disciplina matinal leyendo cuanto rótulo alcanza la vista.
Hoy, por ejemplo, al costado de los cotidianos vehículos de la limpieza, junto al emblema correspondiente, que ahora a cualquier cosa le dicen "logo", he reparado en que hay tres palabras que rezan: sociedad anónima municipal.
(Una cosa así, de un municipio/ayuntamiento, ¿podría decentemente existir como un ente esotérico y secreto, anónimo, cuya deliberada clandestinidad ya lo vuelve sospechoso de ocultación de oscuros manejos e intereses?)
-- Sigues divagando.
-- Y tú que lo digas; es lo que tienen las perífrasis.
El caso es que, después de las primeras jornadas, he ido estirando cautelosamente el ritmo de la respiración: consiste en un compás ternario, de seis pasos para la inspiración y otros seis para la espiración. Me pregunto en qué momento este tiempo de vals se quedará colgado, el último vals, la cuerda rota del reloj, que ahora casi todos andan con pilas.
-- ¿Las que a ti te faltan?
-- Más o menos exacto.

En fin, siempre me echo al bolsillo el teléfono móvil. Por si llamaras. 

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