sábado, 23 de enero de 2016

Gramática latina

Los perros que aguardaban impacientes para cebarse contigo y destrozarte con las dentelladas de su odio, por esta vez van a tener que morder en otro sitio.
Porque, combinando el sosegado aire de un patricio que en la Gallaecia del Imperio contemplara sus viñedos al atardecer, con la coherencia de una implacable y sencilla aritmética de funcionario (retranca y experiencia, en tu caso), has modificado el tablero previsto en el ajedrez de estos días, anulando el propósito de quienes querían hacer un escarnio con tu vaticinada derrota parlamentaria.
Y así, al gallo más presumido del corral se le ha quedado la cara de tonto con el culo al aire, mientras de sopetón le han apretado sin piedad todas las tuercas, le han dado las primeras órdenes para lo que será su obligada conducta, y la factura que pagará (que pagaremos) por su ambición ya se la han presentado desglosada, los veloces insolentes de el que da primero, da dos veces.
Sagazmente, les has cambiado el paso. Sin descomponerte, dejando de ser un estático don Tancredo para volverte ágil recortador (que no forçado portugués, ay, Portugal, por qué te quiero tanto...) que esquiva la sañuda embestida del cornúpeta, dejándola estrellarse donde sea, mientras declinas la oferta de la investidura que te plantea don Felipe a quien Dios guarde.
En el latín del Imperio, con otra acepción, se declinaban los sustantivos. Hay que ver, qué coincidencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario