sábado, 7 de enero de 2017

Ya lo decía Battiato

-- Tú es que eres muy aficionado a buscar las señales, las referencias que están en tus recuerdos del pasado.
-- Más bien. Pero cada vez resulta más difícil, cada nueva vuelta, cada visita añaden al ánimo unos gramos de decepción. No importa que hasta la médula pertenezcas a una ciudad, ni que ella te perteneciera, como así fue: ahora se te aleja, te hace sentir extraño en lo que era su paraíso, con sus cambios, a menudo antipáticos y no deseados, con el zafio desasosiego de su presente y su masificación que en nada coinciden con la pausada medianía de las proporciones que conocimos, que nos eran familiares.
En las calles de siempre, ahora que las recorro indagando el remoto lugar de los sueños escondidos, hay adefesios de arquitectura de vano e insolente, barato y cateto minimalismo, tiendas estúpidas como lugares comunes, locales de esa comida basura norteamericana que enloquece a los jovenzuelos ignaros e indocumentados, refractarios a la Reválida, turistas a mogollón, restos ruinosos...
-- Vamos, que no ta ha sentado bien el paseo.
-- Me temo que no. Y aun así, el morbo decadente e irreal, la seducción perversa...
-- Si es que no te centras.
-- Debe ser eso. 

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