sábado, 5 de noviembre de 2016

Vamos a llamarlo el alumnado

Que podría dividirse entre estudiantes y estudianTAS, para seguir las impresentables y extendidas pautas que abundan dentro de la deformación galopante que sufre nuestra Lengua (la presidenTA, la etc.)
Sólo que no parece que anden "estudiando" gran cosa y se pretende todavía menos con la reclamadísima supresión de la Reválida y otras zarandajas del relax.
La última ocurrencia es la aspiración a reducir (aquí sí que molan los recortes) sensiblemente los "deberes" que de tradición se han hecho en casa; dicen que para que la familia tenga más contactos, comunicación, bla, bla, bla, aunque luego todo tienda a quedarse en más videojuegos, y más teléfonos móviles. O en botellones... ¡a los doce años!
Esta iniciativa, mientras la época que vivimos es resueltamente exigente y nos enfrentamos a ella con un aparatoso fracaso escolar, una INcultura general mayúscula y una ortografía que pone los pelos de punta.
En sólo dos mañanas se hacía el examen de Reválida para aprobar el Bachillerato Superior. Y el tribunal no nos conocía a ninguno, que no era poca prueba y garantía de las dimensiones del filtro.
¿Y hemos llegado a esto? 

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