martes, 2 de agosto de 2016

"La niña del jamón"

En la reunión de aquella noche, debí notar que estabas observándonos; pero yo, claro, estaba a otra cosa.
Era después de la actuación de un grupo, a la que fuimos invitados varios de nosotros. Y, a la salida, recalamos en un mesón especializado de esos que hay en Madrid.
Diez o doce a la mesa, lo que no sabías es que la voz de aquella mujer, sus ojos, me habían cautivado desde años atrás. Y que -- luego se vio -- esa noche era la noche en la cual se iba cumpliendo para mí un anhelo, un sueño, cuando salíamos, juntos y enlazados ya por la cintura.
Lo que sucedió en su casa más tarde, tuvo largas e intensas confidencias de una amistad que se estrenaba; pero también un gusto físico que no cabría negar.
Cuando tú y yo, un tiempo después, llegamos a ser tempestuosos amantes, recordando mi flirteo, mis maniobras de aproximación de aquella distante noche, no tan celosa (que nunca lo pareciste) como irónica, te referías a ella llamándola "la niña del jamón".
Qué lejos todo eso, ¿no?

 

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