miércoles, 16 de marzo de 2016

Jurista al noroeste de Madrid

Mi brazo ilustre de la Ley, a través del teléfono, me hace llegar nuevas sobre su salud, uno de cuyos sutiles e inquietantes tambaleos acaba de superar con feliz resultado.
Y me llena de orgullo y satisfacción, porque este que considero dilecto amigo, es hombre de inteligencia clara y de buenos rumbos de la sensibilidad.
Y como quiera que, mientras más tiempo vivimos, menos caballeros cabales van quedando, se echa de ver la importancia de que se conserven para bien ejemplos, muestras, botellas de las mejores añadas. Y así...
Esa traidora y necia peripecia,
esa trasera puñalada aleve, 
a tu estructura recia
puso un cerco del más fiero relieve.
Mas la entereza de tu brava casta
en un punto negóse y dijo basta,
y ha vencido del todo a tu enemigo;
por ello, junto al mar se congratula,
de corazón y ánima, Rodrigo,
que estas líneas formula.
Un abrazo, maestro,
y que Dios te conserve
en la bonanza y el más fino estro. 

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