lunes, 10 de agosto de 2015

70 años después



No diríamos que se celebran, desde luego; acaso que se conmemoran.
Que se cumplen, sí: de las bombas atómicas que nadie olvida, y para lo cual la “tele” se emplea a fondo.
El Japón de hoy, que se proclama pacífico o pacifista, no se parece, así pues, al Japón de entonces, que iba a prolongar la segunda guerra mundial quién sabe hasta cuándo, y eso hubiera faltado, vencido ya el Tercer Reich.
Aquello, que fue una inmensa cura de burro, se pudo mirar con cristales de muy diferentes colores. Y, con el paso del tiempo, todavía más, hay que ver cómo cambian las opiniones y las valoraciones.
Pero lo que convendría, dejando al margen los discursos maniqueos y la variedad “todo a cien” del antiyanquismo que tanto se sigue fomentando, es que ni la guerra ni ese drástico broche que la cerró vuelvan a repetirse.
Aunque como vemos, el hombre (vale, y la mujer también, tontinas) es muy de tropezar más de una vez con la misma piedra. Quién sabe.

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