lunes, 1 de junio de 2015

La pitada



Sumando la clásica delicadeza espiritual que suele darse entre los “aficionados” con la condición netamente cafre, el comportamiento de la horda fue un exponente grandioso de grosería, falta de respeto y otro tanto de educación.
Los más salvajes remataron luego la trifulca vandálica, ya en las calles de la ciudad.
Y claro, Arturo siempre azuza y bendice estas “expresiones” como quien él mismo es.
No hubo sorpresa sino bochorno en el escándalo ocurrido en ese campo de fútbol. Ni en las frases bajunas, cínicas y retorcidas de los maniobreros que vienen intoxicando a la gente para exprimirla y mangonearla con más facilidad.
Mal asunto que la cobardía y las componendas infames de los sucesivos gobiernos y la deslealtad y la ceporra mezquindad de algunos de sus representantes regionales nos hayan fabricado esta situación que sólo merece los peores calificativos.
Por cierto, “valientes”: ¿os ibais a atrever con otra monarquía, la inglesa, por ejemplo?  
Aunque siempre queda la posibilidad de reeditar nuestro célebre “MARRONAZO EN 3 ACTOS”:
Acto 1º: en vista de la hostilidad del gallinero, el Rey se marcha, dejándonos por imposibles.
Acto 2º: nos pasamos una temporada revolcándonos en nuestras más deleznables querencias.
Acto 3º: los militares nos diseñan la solución.

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