lunes, 12 de enero de 2015

Albricias: estamos de enhorabuena



Ya hemos llegado a esa “varita mágica” que prolonga la parca longitud de nuestro brazo, que suple la mengua, la deficiencia con la que el Creador nos diseñó y que tanto nos quitaba el sueño, frustrando nuestras ansias crecientes, exigentes, urgentes de que fuera mayor el alcance de esas autofotografías con el “móvil” que las prisas y simplificaciones seudofuncionales de nuestros bastardos días llaman “selfis”.
Hemos llegado también, no contentos con Enrique Iglesias, a One Direction, Auryn y Gemeliers.
Y por supuesto a la compulsión, a la pandemia subnormal del “guasa”, cuyas ortografías están desparramadas y sujetas a interpretaciones y mudanzas tan múltiples como banales.
“Arfonso”, cuando era espeso y avinagrado/mal encarado aspirante al poder absoluto, cuando profetizaba sardónico que a España no la iba a reconocer ni la madre que la había parido, era apenas, ahora queda claro, un vidente de la señorita Pepis, un apocalíptico de cartulina y falso oropel socialistO, un indocumentado futurólogo, escaso de imaginación y vuelos.
Que no nos mande Dios todo lo que podemos “desoportar”, porque nuestro reino no es de este mundo.

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