lunes, 16 de junio de 2014

La Selección Española de Fútbol



La afición, acostumbrada (a nadie le amarga un dulce) a la serie de éxitos de estos últimos tiempos, ahora está en un ay, con un ánimo que oscila entre la decepción deprimente y el esfuerzo voluntarista de “a por ellos”.
Es sabido por todos que los futbolistas están astronómicamente retribuidos en dinerísimo y en gloria y popularidad. No sé qué cantidades perciben por participar en la Selección, aunque algo he oído de “primas”, lo cual empieza a sonar a recochineo y exceso.
Como no parecen un ejemplo llamativo de entender como “prima” el honor de representar a España, ahí les va una pastizara extra. En cambio, no me suena que haya descuentos, cuando el partido se tuerce y se pierde con lamentable oprobio y sofocón de los aficionados.
Y luego está el infortunado “motecito” de la roja. Puede que los más entendidos sepan quién o quiénes, en qué momento y con qué intención se decidió machacarnos con la emergente propaganda de ese apodo que en principio, parece, por lo menos, arbitrario.
¿Por qué no la azul, o la verde…? La rojigualda, ¿escocería demasiado?
Se diría que hay pringoso propósito de complacer a los renegados, quienes probablemente preferirían cambiar la verdad por una tela roja como la que fue bandera de la URRS, aquel invento tan progresista, ¿“s´acordáis”?

1 comentario:

  1. Y a pesar de todo, no dejan de sorprenderme los triunfos colectivos de estos últimos años, estando como está nuestro terruño

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