lunes, 23 de junio de 2014

El informador



El Hipocampo recibe, de manera subrepticia, la siguiente nota sin firmar, manuscrita en papel magenta:
En los años 80 del pasado siglo, fui agente de la CIA. En el transcurso de una investigación que ahora no hace al caso, conocí a una mujer (que pertenecía, sin yo saberlo, al KGB ) con la que tuve trato carnal y aun pecaminoso. Dicha mujer ha muerto posteriormente por lujosa y veleidosa sobredosis de champán francés mezclado con heroína.
Pero entonces, confiado en ella con la inconsciente atracción  peligrosa que Sansón sintió por Dalila, cometí el error de referirle cómo un miembro de la Secta Secreta y Beoda de los Adoradores de Rosa Benito, me había proporcionado información fidedigna acerca del verídico personaje de Don Marcial.
Aquella mujer chismosa, que Alá la tenga en Su Infinita Misericordia, debió transmitir todo el asunto y, de unos a otros, terminó llegando, puede que algo tergiversado, a manos del cantautor que la incorporó como argumento de un tema, incluido a la sazón en un álbum o CD titulado “El Jefe”.
Temo que este músico permanezca ajeno al peligroso designio que sobre él se cierne.
Fin de la nota.

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