viernes, 6 de diciembre de 2013

La imparable escalada de los impuestos



Van subiendo de manera imparable; y las tasas. Y todo lo demás.
Y no sólo en la “Spain different”. El contribuyente anda asustado y no es para menos.
Depardieu, por ejemplo, ya salió huyendo de Francia ante el salvaje saqueo que sufrían sus dineros.
Tiene este hombre larga trayectoria como actor. Su éxito, sus ingresos como trabajador del cine, se diría que le vienen porque gusta al público y éste paga por asistir a sus actuaciones. O sea que el caso no huele a subvención, ni tiene el hombre la cara complacida de los que se arriman al pesebre político, mafioso repartidor de becas y prebendas, a cambio de peloteo, reverencias y complicidades. Pero es que una cosa es contribuir y otra, la hoguera.
Por cierto, Hollande, borroso y deslucido sucesor de aquel Sarkozy viril, resuelto y galardonado con el trofeo de la Bruni, que también lograba su objetivo, ¿consigue un gasto decente de los dineros que al actor en fuga y a tantos otros ciudadanos se les exigen?
Porque si no, empezará a tener, ya tiene, sentido el “sálvese el que pueda”, contra los fariseos que claman por el sostenimiento de una sociedad europea tan corrompida, tan despilfarradora, tan falsamente solidaria y tan intoxicada de molicie materialista y parasitismo como la que estamos padeciendo. Puede que ya con más cabreo que hastío.

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