Ya se ha dado noticia aquí de cómo, ocasionalmente, nos vemos inmersos en el “modo bricolaje”.
A
rachas, poseídos por inexplicables querencias, que algunos desaprensivos
calificarían de ansiosas, recorremos con notable afición exhaustiva senderos no
explorados del consumo que, a la postre y por fortuna, no alteran de modo grave
las oscilaciones modosas de nuestro cotidiano devenir.
Célebre
por su talento de instintiva osadía, Lady Taladro acomete instalaciones y
proyectos que ya indican femeninas y paradójicas decisión y valentía.
Al
lado, a pesar de su inveterado y sombrío pesimismo de escarmentado por la cruda
realidad, el Hipocampo da imprudente pie a ideas e iniciativas, con cierta frecuencia
disparatadas, de cuyo destino final son imprevisibles y no del todo atinadas
las consecuencias.
Zambullidos en el universo de las lámparas de luz solar, algunos artilugios han entrado a formar parte de la dotación doméstica. Para no fatigaros con detalles, aunque alguna idea del delirio refleje, adjuntamos la imagen de la plataforma/quirófano/taller que el “ayudante” ha preparado poco ha, en previsión de la llevada a puerto de uno de los referidos dislates.
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