domingo, 5 de marzo de 2017

Baby, you´re very far from home



Debe ser la disposición de tus moléculas visibles lo que durante años me mantuvo en una cierta embelesada admiración por ti, a pesar de tus desvaríos, tus resbalones con el lenguaje y esa especie de aura materialista que corrientemente te han achacado y que “algo tendrá el agua, cuando la bendicen”.
Así que jamás imaginé que podría llegar al grado de postración que me produjo entonces verte y escucharte cantando, es un decir.
La Naturaleza, que con sabia prodigalidad e indiscriminado estilo reparte dones y defectos, me dio, a tu través, una seria lección.
Te rogaba, tesoro, que de inmediato abandonases ese quehacer, tan fuera de tus posibilidades, y me dieras, con el largo y piadoso olvido, la ocasión de considerarte otra vez, sin aquel espanto.
Se conoce que incluso tú debiste comprender lo desaforado de tu imprudente atrevimiento. Y que, bueno, fue de sabios rectificar. Deo gratias.    

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