jueves, 22 de septiembre de 2016

Señales de vida, movilidades y otros antojos

Yo no digo que no sea conveniente
el uso, si se puede, preferente
de ese vehículo que con dos ruedas
se diría que va como la seda
y no levanta polvareda alguna.
Pero es inoportuna
la imprudente costumbre habitual
de despreciar en forma general,
irracional, glacial, inmemorial,
los carriles ad hoc que hemos pagado
para seguridad de los ciclistas;
con el "pastón" enorme que han costado,
esta legión conspicua y fatalista
se niega a circular por do debiera
exigiendo del automovilista
delicado reparto del asfalto.
No censuro ni exalto.
Solamente
reflexione el adicto de estas modas
porque, de haber un yerro,
no habrá una boda sino un mal entierro. 

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