martes, 29 de marzo de 2016

Con aprensión

De nuevo, el edificio de este verano.
Otra vez los pasillos, las salas de espera, las luces frías, funcionales. Algunos miembros del personal, de la tripulación de esta nave inquietante, que te saludan, reconociéndote, como "cliente de la casa".
El electro, el fonendo, el artilugio de medir la tensión ...
Las dos radiografías que hay que repetir porque quizá falta experiencia en la persona al cargo. (¿Hay becarias en estos sitios?)
-- ¿Sortijas, algo metálico, una cadenita?
-- No.
Todos te hablan con mesura, con un tono de deferente condescendencia, utilizando frases sencillas, dichas sin apresuramiento, que intentan medirte, que incluyen diminutivos afectuosos.
(Porque en la familia materna -- los Blanca -- siempre hemos sido prematuramente canosos; pero aquí sólo ven, sólo pueden saber, lo de ahora.)
Me muestro dócil, intento reunir la concentración que me queda para acatar con precisión las instrucciones, para que mi obediencia resulte útil.
A la salida, la estampa guapa del Z3 me reconforta; ahora ya han asfaltado el aparcamiento en el que la "Bloody Mary" tuvo el pequeño percance de estreno.
Enfilo a la farmacia; y después al súper. Para apuntalar con algo ibérico la dudosa luz de este día. 
 

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