lunes, 4 de enero de 2016

Nada descarto



Claro que, en medio de ese manicomio
de asombroso delirio y reconcomio
que en vuestro "parlament" habéis montado,
nada descarto: incluso que el teatro
del apoyo que te han regateado
se desvanezca al último momento
y en un final feliz, como de cuento,
ya te dejen treparte en el sillón
y afianzarte en él con hormigón.
Y es que, Arturo, ya puestos al desmadre, 
saltándote la ley que no te cuadre,
¿por qué no, proclamarte dictador
y coronar así la chaladura,
la pantomima de tu investidura,
con el laurel de invicto vencedor?
Tú ya tienes rodaje
en no hacer caso de los Tribunales.
No cedas pues, Arturo, no te rajes:
¡alcanza el cetro, muestra lo que vales!
Los españoles, que "no te comprenden",
esperan verte arriba, sobre el podio,
ejerciendo tu agonizante duende,
el bufonesco fin de tu episodio.

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