sábado, 12 de septiembre de 2015

Lo que queráis




Con un rumor que recorre cada dependencia de esa nave, la tripulación obedece la orden que el Comandante acaba de dar para que emerjan cautelosamente – y apenas asomando el periscopio – de las profundas aguas en las que sin descanso navegan y se debaten desde hace semanas.
No creen que la guerra haya terminado: muy al contrario se temen, por la experiencia, que no. Y se encuentran:
A las mismas locas y a las otras, reinando en los tronos frívolos, cutres o cursis, de la televisión.
A los mercaderes innobles de la mentira, acumuladores o usurpadores de los bienes, de la riqueza del mundo, infiltrando sus interesadas bajezas en las mentes de los pueblos manipulados, saqueados, explotados, invadidos o invasores, a los que azuzan con frecuencia, unos contra otros.
A los teatrales traficantes de la solidaridad, bien o mal entendida, bien o mal programada.
A los cínicos hipócritas del falso “derecho a decidir” (¿el qué y sin contar con quiénes?), con su cansina fábrica de embaucadores embustes, de disolventes teorías maquilladas de heroica y heráldica pureza.
A los…
– ¡Inmersión!
(Cuando estás navegando entre dos o más aguas, cuánto más se notan el oropel, las trampas, la interminable y agotadora “feria” de arriba, de afuera; cómo es verdad que la cosa siempre va, e irá, de “sálvese el que pueda”.)

– ¿Metáfora o parábola?
– Lo que más guste a Vuesas Mercedes.    

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