lunes, 28 de septiembre de 2015

El vuelo de la Dama

De Granada hasta Marsella,
en tu bólido germano,
cruzas como una centella,
mi joven Dama rizada.
Te deseamos
viento feliz, buena suerte
en tu inédita aventura.
Mientras volvemos a verte, 
amplias dosis de cordura,
y que el éxito corone
tus proyectos ambiciosos.
Que expectantes por aquí,
quedamos más bien nerviosos,
pensando en tu travesía,
el Hipocampo y el Oso.

FUERAPARTE
Ayer, la "sabiduría" mecánica (es decir, imbécil) de la maquinita que, a la postre, no deja de ser el Plegablito, me traicionó con un sinvivir que por su cuenta separó como sin vivir.
Debemos estar alerta y con más ojos que Argos; porque el hombre construye maquinitas útiles, pero carentes de sutileza y matices, muy lejanas todavía de según qué peculiaridades del idioma.
OTROSÍ DIGO
Cuando tenemos asuntos personales (que son los verdaderamente importantes de cada uno), qué cutres quedan los ansiosos ruidos y las frecuentes piojoserías de la política y de sus vividores y profesionales. 


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