jueves, 2 de julio de 2015

La Democracia



Que es ese santificado sistema con el que tantos se andan llenando la boca.
Dicen que la inventaron allí, en la Antigüedad.
Y ahora les va sirviendo para equivocarse y elegir a un gestor, a un jefe de tribu de lo más chapucero, resuelto a echarle la culpa de lo que pasa, y de lo que pase, a cualquier otro, travistiendo de victimismo su clamorosa incompetencia.
Lo que pasa es que pretende un Tercer Rescate, pero sin verdadera voluntad de pagar los anteriores. Que se pide más dinero, rechazándole las condiciones al que lo tiene que soltar.
Admira el disparate. Pasma la cínica desvergüenza con la que algunos, bastantes, cuentan los detalles al revés. La desfachatez con la que se avienta una humareda confundidora de palabras como dignidad, soberanía, humillación…
Y lo que va habiendo es que cientos de miles de abueletes han sido lanzados a la incertidumbre y la indignación de ver su dinero escatimado, escamoteado; y en un muy peligroso e inseguro alero, los ahorros y las pensiones por los que trabajaron y lucharon toda su vida.

La democracia teórica, que tan equilibrada y aceptable se finge, cuando se lleva a la práctica da para estos desastres. Porque la mayoría decide, sin otra RAZÓN que la FUERZA de su CANTIDAD. Pero la mayoría suele ser manipulable, cuando no escasa de sabiduría. Y entonces la CALIDAD ya ha desaparecido.
Y ahí, la mayoría no es mucho mejor que una torpe e irracional, aunque ingente, manada que en ocasiones remata en estampida y vuelco espectacular por el barranco.
Qué marrón.  

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