jueves, 23 de julio de 2015

Carmena y Carmona



Un poco alicaída y desfondada,
con evidente y ya pasado arroz,
los tunantes que en nada te respetan,
bajo el influjo del de la coleta,
te han colocado ahí,
como una manejable tapadera
(más bien provisional que duradera)
que sirva a sus propósitos,
de intención turbia y talante feroz.
Serás esa abuelita marioneta,
que se cubre con un blanco pañuelo
de vetusta “respetabilidad”;
y, para más verdad,
el pelele, el señuelo
de los teóricos de esa falacia
que con frescura apodan democracia,
con la que ordeñan todo el descontento
de los hondos y broncos “indignados”,
a los cuales no niego
tantas razones de estar cabreados.

Cerca de ti, borroso,
anodino, patético e inane,
confuso en vuestros nombres similares,
está ese figurón, ese estafermo
que para nada parece que sirva,
que ni pincha ni corta.

Fantasmas deplorables parecéis
en manos que os desprecian con urgencia:
en el Ayuntamiento de Madrid,
qué cosa, se ha instalado una “inocencia”
de raras mañas como ya se ve
con esa página por “interné”.

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