jueves, 7 de mayo de 2015

La cuestión doméstica del desesperado



Cuando, con una considerable manifestación de carácter, Ud. experimenta un brote de heroísmo y se dispone a limpiar hasta dos sartenes cuyos fondos y bordes han vivido intensamente y acumulan indeterminados sedimentos de grasa y otros combustibles; cuando es mayo, pero el inclemente calor va apretando desde las 7´30 a.m. y, como si las fuerzas de la naturaleza comenzaran la confabulación general que a Ud. le sobreviene, la alergia le proporciona uno de “esos días”, entonces, o quizá antes, es el momento de bajar, tras la subida del reciente invierno (tendente a disminuir los efectos algo devastadores del levante y, de paso, aumentar la luz  o claridad disponible en la cocina), y sin que sea tanto que interferir pudiere el normal uso de la puerta del lavadero, el misericordioso toldo de atrás que, de ese modo, hará algo más llevadero tan cruel, perforante, desalmado calvario.

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