jueves, 16 de abril de 2015

Demasiado deprisa



Así transcurrió el tiempo. O quizá, como siempre: fue sólo la inconsciencia que tuvimos del tobogán (visto y no visto) por el que imparablemente anda deslizándose.
Una expresión circula por ahí, de resonancia algo deportiva: tiempo de descuento. Desconozco su precisión pero suena muy descriptiva.
Igual no puedo trasladarte esta certidumbre desoladora; hacerte sentir lo que para mí es ahora y para ti será, cuando sea, todo lo que hemos ido perdiendo. Todo lo que dejamos de hacer, hasta que ya no vendrá, no viene a cuento.

¿O aún habrá, antes del último día, una botella de vino portugués y una puesta de sol para nosotros?     

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