viernes, 27 de febrero de 2015

El francotirador



Si Ud., en vez del diseño frío y el erotismo descafeinado de las 50 sombras, aprecia el cine bien hecho, contundente y definido, pleno de oficio y maestría profesional, y alejado de las subvenciones que a tantos de nuestros “insignes cineastas” atenazan, puede zambullirse en este film, nueva muestra de la, nunca mejor dicho, buenísima puntería que Clint Eastwood luce desde hace muchos años.
Por el contrario, y como no faltarán el antiyanqui y el pacifista (dados a la mofa facilona y disolvente de los valores que vertebraban el mundo antes del contemporáneo tobogán de melindres y amaneramientos, del “poder de las flores” y las marrullerías izquierdosas), en ese caso, pertréchese de cualquier pancarta que tenga en su armario y, blandiéndola entre gritadas consignas verbeneras, salga de él y pasee, ufano y retrechero, progresista y rumboso, por nuestras céntricas calles y plazas.
Otra opción es contemplar con arrobo a los nuevos héroes de esa Numancia que encarna, sin empanadillas aunque con “cocretas” la casa del Gran Hermano en su enésima y podrida eclosión. 

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