jueves, 26 de febrero de 2015

Al César, lo que es del César...



Recital en TV (los Conciertos de Radio 3, o algo así) del triunvirato de vetustos ex-socios, abreviados en CAG.
Vaya por delante mi reconocimiento, concedido siempre sin ambages, al estupendo juego de voces, al oficio y la proverbial conjunción de este trío cantor. En eso, son de garantía.
Por aquí, el día que se predica, no cuesta trabajo dar trigo. Ni ejemplo, mira tú.
La actuación puso de manifiesto cómo un tren puede por cierto tiempo seguir funcionando, mayormente con la inercia del impulso debido a lo que bien ha podido ser su ahora ausente locomotora histórica; y a la baza esencial de un evidente repertorio, por encima de la pobre, desganada y rutinaria presentación de los títulos que se hizo, abundante en clamorosas omisiones y disimulos intencionados de la firma, del origen autoral de las canciones precisamente de talla más mollar.
Entre adultos, esa manera de jugar al escondite es infantil, tiene un cierto olor de mezquindad, y no impedirá lo que parece un vasallaje, un inevitable compromiso para estos triunviros que tan esquivos se muestran, cada vez que rehúyen dar…al César, lo que es del César.

(Me cansa señalar de nuevo las maniobras citadas, aunque sea para no“otorgar, callando”. Por cierto, con esta glosa resuelvo hoy el blog del Hipocampo. Qué guay.)

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