miércoles, 7 de enero de 2015

El barril



En pocas jornadas, el precio del barril de petróleo cae llamativamente, a niveles, dicen, de hace 5 años.
Esto significa, NO que empezaríamos, apenas, a ir descontando el arreón de esos 5 años últimos, de ese último tramo del calvario, porque lo que se pierde, se pierde irreversiblemente, SINO que de momento habría aflojado algo la tortura, el dogal inmisericorde que nos ha estrangulado desde 1973, si no recuerdo mal, y que no ha permitido nunca más la economía más o menos boyante que conocíamos.
Pero es que hay voces preocupadas, agárrense, por el fenómeno, que, por ejemplo, anticipan que los países (Venezuela, etc.) que verán sus salvajes ingresos recortados tendrán “dificultades” para cumplir con los encargos que tienen contratados (infraestructuras, megaconstrucciones) con empresas concretas. Desde luego que la economía tiene algo de cadena donde todos los eslabones pueden resentirse, de lo que sea, sucesivamente. Pero…
Si los de la OPEP, con modales extorsionadores de mafia (matizados con la ultra-realidad del libre mercado), durante  medio siglo han dictado la escalada del petróleo, importándoles un bledo a quién machacaban con la baza prepotente de su hegemónica materia prima… ahora no deberían preocuparnos, si la tortilla da la vuelta, las “dificultades” que puedan afectarles y que seguramente serían menores que toda la asfixia que llevamos padecida con el cachondeíto del combustible.
Ni estaría de más que cambiara el ciclo y cesaran la aterradora dependencia a la que estamos sometidos y la brutal arbitrariedad de esa satrapía llamada OPEP.
Digamos que esto es un punto de vista de consumidor corriente y, faltaría más, profano. Para análisis de altos vuelos, por lo general elusivos y tramposos, ya están los Especialistas, desde sus “entendidos” y filigraneros púlpitos.  

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