martes, 27 de enero de 2015

Con zancadillas y pisotones



(apenas metafóricos), como si fuesen luminosas estrellas de nuestro fútbol, con esos finos gestos de buen humor y mejores modales, así andan los políticos de la Junta andaluza en estas jornadas tan de culebrón.
Y es que la sin par Susana, aprovechando que ya los trajinó para aprobar los presupuestos, deja tirados a sus colegas de mangoneo y despilfarro (¿22 millones de euros para las elecciones adelantadas?), los cuales están que trinan.
Y por medio, ese descuido patoso, ese torpe empleo del vocabulario. A ver, queridos amiguitos, niños y niñas:
En la cosa política existe la Comisión PermanentE, eso que sirve para enredar.
En el equipo femenino de natación, las integrantEs, que son quienes lo forman.
En la radio, oyentEs, en las cofradías, penitentEs, que son quienes oyen y hacen penitencia, respectivamente.
En la peluquería del barrio, hacen un tratamiento, la “permanentE”, para que los rizos sean algo duraderos.
A Susana, los despechados le van a decir intrigantE (porque lo de menos es que la llamen Díez mientras a Rosa, Díaz).
Y todos debemos decirle presidentE. Porque, queridos amiguitos, niños y niñas, no hay permanentAs, ni integrantAs, ni oyentAs, ni penitentAs, ni intrigantA tampoco, creedme, en limpio y tradicional castellano. Ni presidentA, catetos míos, que al lenguaje no hay que darle patadas.

Estás predicando en el desierto”.
(Lo sé.)  

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