jueves, 11 de diciembre de 2014

Woody Allen, el genio,



nos tiene dichosamente acostumbrados, durante muchos años ya, a tan buen cine, que es todo un gozo, una garantía asistir a cada una de sus propuestas sucesivas.
La que se acaba de estrenar, y hemos tenido el privilegio de disfrutar ayer, es un primor de elegancia, desenvoltura, sensibilidad, inteligencia y humor. O sea, todo el sello del maestro para quien este elogio se conforma con ser uno más entre un aluvión, gigantesco y merecido.
La película es tan espléndida de elaborada y deliberada sencillez (tan difícil, con tanto arte) como exquisita de forma y bella por todos sus poros. A este paso, W. A. va a ser el infalible, si no lo es ya. Que por esta vez se nos perdone lo que el entusiasmo reste a la moderación en el buen y prudente uso de los calificativos.
Qué satisfacción, ver en la pantalla: Escrita y dirigida por Woody Allen.
Así se hacen las cosas.

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