miércoles, 31 de diciembre de 2014

Karina


Porque no se diga que “el que calla, otorga”.
Hojeo someramente el libro que, sobre tus presuntas andanzas, has publicado, y encuentro en los párrafos que me conciernen, además de algún vanidoso farol por tu parte, varias falsedades, inexactitudes e “inventos”, que no tendrían disculpa ni siquiera si los dictase un rencor, a más de injustificado, tardío y rancio; o una despechada rabieta, cosa estrafalaria a nuestra edad.
Para más inri, tus fantasiosas tergiversaciones están de tal modo teñidas de trivialidad, tan rebozadas en ridículo, que ahora me parece impropio haberte defendido contra las personas que, en mi presencia o procurando, en vano, sonsacarme, te despreciaban o se mofaban de la patética deriva de decadencia que has exhibido en tus entrevistas por televisión.
Rebatirte en detalle comportaría un desagrado superior a un entretenimiento que de momento declino.
Se ve que siempre me ha de quedar margen para el asombro, para la decepción.

2 comentarios:

  1. Casualmente esta misma noche he terminado el susodicho libro. Me mantuvo despierto hasta muy tarde pues debo admitir que, básicamente, lo había comprado por el morbo de la parte final que es la concerniente a vuestra relación. Creo que del libro se desprende claramente la personalidad, o ausencia de la misma, de Karina. Y en cuanto al capítulo en que te menciona no me parece que pretenda dejarte en mal lugar pero confieso que me gustaría mucho conocer tu versión de los hechos. En fin, que en el fondo somos humanos y un tanto curiosos.

    ResponderEliminar
  2. Me sorprendió inesperadamente averiguar que en "Solo pienso en ti" es ella la hermosa protagonista. Yo, en mi imaginación, siempre le había atribuido alguna otra canción como la preciosa "Cuarto menguante" por frases como "Mientras que yo te pierdo cantando con tu orquesta / en un pueblo ignorado que debe andar en fiestas".

    ResponderEliminar