martes, 25 de noviembre de 2014

Diversas perspectivas en el Cosmos



Seguramente por la lluvia abundante de anoche, habrá encontrado el ambiente propicio. Y ahí va, describiendo un errático rumbo, tanteando con variados titubeos, con un propósito que no entenderíamos. Dándoselas de sierpe invencible que repta sobre las baldosas de gres, en el jardín.
La lombriz de tierra (de tierra y de agua, cualquiera sabe) no imagina que la observo, mientras espero al Cabo, que hoy tenemos “programa de penitencia”.
No es sólo una cuestión de tamaño, que dicen que siempre importa: es la magia inefable de la milagrosa estructura del mundo.
¿Nos observa a nosotros Alguien que tampoco imaginamos? Nuestros caminos dudosos, nuestras incomprensibles repeticiones, la escala aleatoria de aciertos y errores, el dificilísimo zorcico que en ocasiones nos pilla desprevenidos. Por espacio y por tiempo, que no quede.
El Cabo está al llegar. Eclécticos entre las industrias del automóvil alemana y francesa respectivamente, nuestra opción, de seguro, será pescado frito; y un blanco frío, puede que de Sanlúcar o del Puerto. Hoy, además, la austeridad y el sobrio régimen quedan abolidos: con la suerte de los laicos, o el Dios mediante de los creyentes, llegaremos a la rúbrica gloriosa del tocinito de cielo.
Y con la venia de Vuesas Mercedes. Procedamos.

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