lunes, 1 de septiembre de 2014

Veraneantes



(“Que Dios os dé salud como…”)
Qué calle tan vacía
me queda al terminar la temporada.
No se parece en nada
a como fue y estuvo:
inundación de coches,
de matrículas, llantas, tapacubos;
de gentes con sombrillas,
camino de la playa
con niños, con neveras,
con múltiples toallas;
gigantescas tumbonas,
tan grandes como las torres Petronas.
No podré con mi alma
desentrenada ante esta nueva calma.
¡Qué calle tan vacía, qué alegría!

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