miércoles, 27 de agosto de 2014

Califato de "última generación"



Nuevo no es el proyecto. Ni los ingredientes: la dominación, el poder; la hegemonía religiosa y económica; el fanatismo de los guerreros. Entre los que queramos.
Y como ya hemos disfrutado de docenas de convulsiones en la Historia, tampoco es imposible que salga adelante.
Dependerá de la velocidad de su desarrollo, del alcance al plazo que sea, que nos “quede más o menos en el convento”. Dependerá de las “pilas” que se ponga este negocio de egoístas antagónicos conocido como Occidente.
La cosa no está clara. El César no es Julio sino una especie de esbelto y maduro universitario “bailando alegre el bayón” que, con explicable cautela, no la va a liar parda así como así.
Mientras tanto, Carlos Martel es ahora un señor que anda cambiando el gobierno francés, entre devaneo amoroso y devaneo amoroso; los lebreles de la reina interminable se dedican a incordiar con lo que se encarte, Gibraltar incluido; la Merkel y Mariano están en lo del turismo más gastronómico que rural (mejillones, vieiras, filloas) por la hermosa Galicia.
Conque puede que cuando sea:
Julio Anguita tenga que deponer su metafórico/honorífico apodo, reconociendo que es de la señorita Pepis y a pesar de lo mucho que lo ha fomentado con su singular corte de barba.
Puede que haya que trajinarse con alguna zapatontería de alianza a esos señores de Dubai, Arabia, etc. O los seducimos con los caldos del Puerto, de la Rioja y así, o habrá que volverse abstemio, porque Alá encargó a Mahoma que prohibiese las copas. (¿De verdad que esos adinerados jeques no lo prueban? ¿Ni el bourbon reserva, ni el elegante, chispeante champán francés? ¿Ni siquiera lo de Cazalla de la Sierra o Chinchón?
Luego viene lo del atuendo. A mí me molan las túnicas inmaculadas que visten, los albos tocados ceñidos con oro. Sólo que eso hará superfluo el esfuerzo de moderar la prominente panza de Balú, por muy PeterLawrenceO´Toole que procure sentirme.
Y lo más grave, lo que más hondamente lloraremos, será que ya no podremos contemplar en público la hermosura de nuestras musas predilectas: Rahola, Almeida, Báñez, la prole gótica del que te dije… sepultadas sin misericordia bajo los más estrictos, rigurosos, espesos burkas.
Una lástima. 

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