jueves, 19 de junio de 2014

Felipe VI



El nombre ya tiene resonancia histórica. Vamos bien.
Te han cedido los trastos; y te dejan el listón más bien alto.
Entre otros aciertos, y un lustre inmejorable como embajador, tu predecesor ha demostrado durante décadas temple; simpatía y buen humor personales, lo que no abunda en la cosa pública; la entonada desenvoltura y la prudente convicción que tendrás que emular. El don de gentes con el que se gana a la gente.
No esperamos que lo imites (no sería apropiado) sino que tomes buen ejemplo.
De momento, es natural, te falta rodaje (eso se adquiere) y quizá te sobre algún gramo de aséptica frialdad. Ya se verá. Quizá seas lo oportuno para estos tiempos “light”.
Pero España es un país caliente y puede que convenga que te sueltes un poco.
No perdí un detalle ayer, por televisión. Su corbata, qué quieres, fue mejor que la tuya; aunque desapruebo los mediocres cuellos de vuestras respectivas camisas.
Tus niñas, lindísimas, como de costumbre. Enhorabuena.
Y nuestro Himno, en el tiempo sosegado con el que se interpretó a la llegada a Palacio, es todavía más hermoso. Si cabe.
Ánimo, que queda tarea, mucha tarea. 

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