domingo, 4 de mayo de 2014

No responden



Ayer tarde, durante dos o tres horas, sentí una inédita disfunción del músculo que nunca puede permitirse parar.
Figuro en un relevante rango entre los hipocondríacos y los temerosísimos de los problemas de salud. Así que, fiado de la recomendación que le escuché a Rafael Trabuchelli (en los estudios del antiguo Hispavox, a primeros de los 70 del XX), respecto a las propiedades vasodilatadoras, más vale que benéficas, que la malta escocesa incorpora, he concentrado mi ingesta en ese líquido dorado intenso y estoy a verlas venir.
A la puesta de sol, mirando desde la terraza los celajes sobre el mar, se mecía en el aire la pregunta de cuánto tiempo queda para seguir empapándome de la hermosura del mundo y de la vida.
El viento y el silencio no responden.      

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