domingo, 11 de mayo de 2014

Los enredadores



En España, se les conoce familiarmente como “rojos”.
Que desciendan de los bolcheviques o de los comunistas de Lenin y Stalin, que tan buenos resultados dejaron en la triturada Rusia durante el siglo XX, son matices. La cosa es que, siguiendo aquellas añejas y rabiosas arengas, la ideología siempre fue atea y anticlerical, proclamada y practicada con virulencia; y se ve que todo deja huella.
Curioso, entonces, que tan preocupados y alborotadores anden algunos de ellos con la Catedral/Mezquita de Córdoba, que es cosa del Dios cuya existencia niegan.
La Iglesia católica, incluso con lastres y defectos innegables, a lo largo de la Historia construyó y ha mantenido, a la mayor gloria del Señor, innumerables templos, cuyo solo arte excede lo mensurable.
Sin entrar en credos ni teologías, no parece decente regatearle y discutirle ese mérito y la gratitud que como meros espectadores agnósticos ya le iríamos debiendo.
Yo suelo estar más en los resultados que en las explicaciones, las discusiones y los análisis, porque casi siempre andan contaminados de intereses, rara vez limpios y objetivos.
Así que conocemos los “modales” de los enredadores; y la manera con la que lo echan todo a perder, cuando “gestionan”.
Incluso ellos vivirían mejor con menos rencores y más vergüenza.

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