viernes, 11 de abril de 2014

Se hace presente



Poderoso, tangible y de un momento a otro, con asombroso efecto y velocidad, tras la locuacidad incontenible, desatada de las casi dos semanas transcurridas.
El hipocampo lo nota alrededor, encima, ya de vuelta en el auto, creciendo a medida que entra en la casa de la que, cada vez más, forma parte en una extraña pero clarísima amalgama de huesos y cosas, de insomnios, luces, pensamientos, sosiegos sagrados y, con mal viento, temibles imágenes de situaciones de vértigo y dolor.
Dejándole la arena entera al calmoso aunque implacable metrónomo que quiere llegar a ser el reloj redondo de los números arábigos (que un día viniera desde la Plaza de San Pedro sevillana), se hace presente y se apodera de todo lo demás.
Es, con todas las mayúsculas que podáis recopilar.
El silencio.    

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