viernes, 20 de diciembre de 2013

Para los próximos días



Es improbable que un mástil sobreviva al asedio persistente de las aguas salitrosas, a la decadencia inevitable.
Así, el tándem del bricolaje (ampliamente poseído de la furia renovadora que actualiza las instalaciones y pone todo al día o, por mejor decir, como los chorros del oro) de camino de la expedición urgente, adquiere un artilugio de platelmintos que realizará a satisfacción las funciones previstas.
(Ése era el fragmento surre.)
Ahora nos daremos una pausa más o menos navideña. Y después de Reyes, ya en el 2014 y Dios mediante, reanudaremos estas entregas que ojalá encuentren menores motivos para fulminar, siquiera de palabra, a la panda de desahogados que maneja nuestra barca.
Salud; y, a lo mejor, una dosis de ley islámica contra todo tipo de delincuentes.

1 comentario:

  1. Pues sí, vista la barca, el capitán y el mástil, salud es lo mejor que se puede pedir. Y después, que cada uno siga inisitiendo en la búsqueda de su propio espacio, su rincon personal de felicidad.

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