miércoles, 27 de noviembre de 2013

"El Jefe"



De modo conciso y con una alusiva y piadosa suavidad que nunca mereciste, te describí someramente en una canción, “hace varios años ya”.
(No te despistes, lumbrera, que esta frase entrecomillada es de otra de las mías.)
Ahora asomas la insípida gaita esa que tienes, y encima te creerás que vas a disculpar tu interminable colección de fullerías, tu ruinosa sarta de decisiones pésimas, publicando un libro, procurando camuflar el plumero esperpéntico que coronó desde tus actitudes a tu “laureada y célebre sonrisa”, como de Joker, desde tu insoportable levedad hasta tus góticas inoportunas en la visita al, otro que tal, moreno emperador de Occidente, etc., etc.
Todo lo tuyo, Pumba, era gas: pero, a menudo, gas letal. Conque la tortura de los ajustes sangrientos que ahora soportamos se te debe casi por completo.
Vale, tío. Sólo que tendrás que repartir la gloria literaria y la venta de ejemplares y la firma de autógrafos con ese otro faro de la finura y la elevada inteligencia que por las tardes ruge sus mecánicas risotadas en Telecinco.
Dios os cría y vosotros…

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