viernes, 25 de octubre de 2013

Cosas del rendimiento y la productividad



No por virtud profética, barruntando que iba a haber protestas para largo, sino por simple observación de las típicas pautas en los jaleos, escribí en mayo de 2012 lo que sigue:

En TVE, hoy le preguntan (con insistente tono, con fuerte carga crítica) al presidente de Baleares, como le preguntarían a cualquier otro, por el asunto de los recortes, que él prefiere llamar reestructuración y cosas así; pero, cuando llegan al meollo, resulta que la presentadora, creciente fama de exigente en la tribu, resume su apremio diciendo que entonces lo que pasa es que los médicos, etc. tendrán que trabajar más.
Y, exactamente eso es lo que pasa, queridos, que habrá que trabajar más. Pero la referencia es que lo que van a trabajar más, por lo visto son dos horas semanales.
37 en vez de 35.
Así que antes, con 35 horas de trabajo se ganaba el dinero suficiente, en teoría, para la semana, de la que quedaban (para ducharse diariamente y lavarse mucho las manos, dormir, ir a Mercadona, comer y, los metrosexuales, acicalarse, también algunos ciudadanos leer y escuchar música, hacer deporte, amarse los unos a las otras, como más o menos dijo Jesucristo) 133 horas disponibles. Esto no es precisamente lo que se diría “eslomarse”.
Y ahora, pobrecitos míos, tendrán que trasvasar dos horas de un montoncito al otro, cosa inaudita y abusiva que de inmediato levanta ampollas y virulenta reacción en las calles.
“Injusto e intolerable recorte de los derechos esforzadamente adquiridos por la clase trabajadora”. Así lo definen los sindicalistas, los golfos liberados, alto ejemplo de laboriosidad y decencia.
Nos miran desde fuera, con este mapa y este calendario sembrados de ferias y romerías, botellones y juergas, puentes, celebraciones y un número de huelgas tan impresionante como las cataratas del Niágara.
Y con el grito en el cielo por 2 horas más a la semana, en vista de que llegaron las vacas flacas y hay que recortar el cachondeo. Nos miran y se hacen cruces, llegando a considerar que 2 horas más, a la semana, no le supondrían una hernia a nadie.
No me olvido de los cabrones que, debiendo dar ejemplo, siguen a lo suyo, al chuleo.
Pero a nosotros lo que nos gustaría de verdad es recortar de 35 a 30, o a 20, o incluso algo menos.
¡Qué guay!

Fin de la cita. Ahora es octubre de 2013. Ayer hubo movida contra Vert y, ya de paso, destrozos en algunas ciudades, que tanto les gusta a los huelguistas, piquetes mafiosos, que son las pandas de listos que defienden sus asuntos (o lo que sea eso) amenazando a los que no se dejan arrastrar, lindezas así.
A propósito, los automóviles híbridos siguen teniendo una mierda de autonomía en modo sólo eléctrico. En cambio “el Gordo” hace mil kilómetros con un depósito de gasoil. Gran sofocón para los ecologistas.

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