jueves, 12 de septiembre de 2013

Las comparaciones mentirosas

Ser inmigrante es el lado complementario de ser emigrante, aunque ahora se emplee menos esta palabra.
De manera creciente, llevamos conviviendo con el asunto de la inmigración demasiados años como para que todavía se emitan comentarios ignorantes, frívolos y/o malintencionados.
La gravedad del tema debería excluir la mala información y la demagogia: las personas (millones) que, al sangrante precio del desarraigo, se marchan a una tierra ajena a buscarse la vida – en el mejor de los sentidos, si se quiere; con métodos y objetivos de toda índole – no suelen hacerlo por espíritu de aventura ni por capricho, ni por afán de ver mundo y cambiar.
La causa, en esencia y para la inmensa mayoría, no es otra que una situación económica dificilísima o directamente desesperada. Esto puede justificar y explicar el fenómeno. Y si las naciones prósperas y sus gobiernos tuvieran, que no, algo de vergüenza torera, sentido cristiano, o mera visión práctica a medio y largo plazo, ayudarían con seriedad y eficacia al auténtico desarrollo de los países pobres; y se quedaría en mínimos la inmigración, con  los problemas gravísimos que conlleva.
Pero comparar la actitud y el comportamiento (en general respetable, respetuoso, ordenado) de nuestros compatriotas que a mediados del siglo XX emigraban a Alemania, Francia, etc. con el turbulento y transgresor estilo de quienes se nos cuelan ahora ilegalmente para acabar, por ejemplo, con exigencias amotinadas y, ¿se acuerdan?, invasión bárbara de esta o aquella catedral, es sencillamente una mentira como un armario. Digan lo que digan los más “progres” y “humanitarios” tertulianos, instalados casi siempre en los cómodos tendidos de sombra, los españoles emigrados jamás intentamos poner (y por la cuenta que nos traía) patas arriba la sociedad extranjera que nos acogía, ni forzamos la inclusión a contrapelo de cuñas con nuestros ritos, costumbres, velos de más o de menos.
¿Será que las comparaciones mentirosas pueden ser interesadas e interesantes, según para qué urnas?
¿O que “a río revuelto.... ”?

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